lunes, 5 de abril de 2010

ABRIL 2010. INICIO. Muchos años atras Isabela Durán es una linda y tímida muchacha solitaria y de sentimientos nobles, quien obligada por sus padres, Evaristo y Mariela, se ha comprometido con Eugenio Madrigal, hijo de Jerónimo y Dinora, el matrimonio más poderoso de la región. Isabela siempre es persuadida y hostigada por Eugenio para que se entregue a él mas no lo hace pues ella está convencida de que lo hará solamente despues de casarse, aconsejada por Prudencia, su fiel sirvienta.

Luego de culminar su doctorado en veterinaria, Leonel, el hermano de Eugenio, regresa a la hacienda El calvario para reunirse con su familia y celebrar el matrimonio de su hermano, quien le asegura que Isabela, a quien conocen desde que son niños, se ha puesto muy bonita. Tras ver a Isabela en la pedida de mano de esta, luego de muchos años, y comenzar a acercarse a ella, Leonel siente que se ha enamorado de la muchacha y lucha fuertemente contra el deseo de tenerla en sus brazos sin lograr nada pues cree que es más grande la fuerza del amor. Pronto sorprende a Eugenio intentando propasarse con Isabela y lo detiene para luego enfrentarlo exigiéndole que la respete mientras ella se desahoga con Prudencia, la cual le hace comprender que el hombre con el que se casará no es bueno.

Carmela y Porfirio, criados de los Madrigal, sufren terriblemente por la muerte de su hija, quien ha muerto dando a luz y ha dejado sin madre a un recién nacido. Dinora consuela a Carmela y Porfirio en su sufrimiento y accede a que su nieto viva en la hacienda, así como su yerno, Ezequiel, el cuál será empleado por Jerónimo.

Evaristo confía en que cuando su hija esté casada con Eugenio, sus deudas se terminarán. Mariela le aconseja que no se fíe, pues Jerónimo es un hombre difícil. Evaristo confiesa estar sorprendido por la belleza de Dinora y Mariela, sarcástica, le asegura que la belleza de la mujer jamás borrará su pasado como cabaretera. Luego Isabela les hace saber que duda de su compromso con Eugenio mas los ambiciosos y arruinados padres le hacen saber que lo quiera o no se casará y tendrá que soportar su destino al lado del que será su marido, como sacrificio por su familia.

Rosario Guzmán, conocida en el pueblo como La faraona, dueña del burdel del pueblo, sabe los secretos de Dinora pues en el pasado fueron amigas. Pronto la mujer, al cerrar su burdel, encuentra en las calles a una muchacha que llora de amargura. Esa chica es Priscila, quien le dice que ha quedado huérfana, ha escapado de su violento padrastro y no tiene a donde ir. La faraóna decide ayudar a la pobre desamparada pues cree que puede usarla para llevar a cabo su venganza contra los Madrigal, por ello se la sirve en bandeja de plata a Jerónimo y le pide que la ayude llevando a trabajar a Priscila como sirvienta en su hacienda. Tras unos tragos y seducido por la belleza de la muchacha este acepta y la emplea a pesar de la oposición de Dinora, quien se desahoga con Carmela, su fiel sirvienta, quien conoce sus secretos y a quien la mujer revela cuanto detesta que su marido aún visite el burdel y tenga encuentros con la faraóna.

Leonel e Isabela tienen constantes encuentros y él descubre que la muchacha en realidad no está enamorada de Eugenio. Habla con ella al respecto y ésta llorando le asegura no estar convencida de quererse casar y anhelar una vida religiosa. Él le aconseja que solo siga a su corazón mas ella cree que el destino es mucho más fuerte que su deseo de escapar de la realidad.

La moribunda Eduviges pide a su gran amiga Dinora que tras su muerte cuide de su fiel sirvienta, Leandra, y sobre todo de la hija de la mujer, Consuelo, de quien Dinora y Jerónimo son padrinos y la cual tiene una relación cercana con Eugenio, al que ama en slencio y por el cual odia a Isabela. Dinora promete a su amiga que cuidará de su hija. Y así lo hace llegado el momento por lo que Consuelo y Leandra se instalan en la hacienda, donde la muchacha se siente liberada de su madre y más cerca de Eugenio, al que ama con pasión.

Jerónimo se ha obsesionado con la belleza de Priscila, a la que espía a todo momento. Pronto descubre a Ezequiel molestándola y lo azota para luego jurarle que si vuelve a saber qu eél molesta a la joven sirvienta lo hará arrepentirse.

Eugenio nuevamente intenta propasarse con Isabela, quien lo abofetea y le hace saber que no quiere casarse con él. Por su parte el hombre le asegura que ahora que están comprometidos ella no se puede echar para atrás, por lo que se casarán y debe corresponderle como es debido. La besa por la fuerza y trata de abusar de ella pero la muchacha lo golpea con una piedra y sale huyendo para luego preparar una maleta y marcharse de casa rumbo al convento más cercano. Cuando Evaristo y Mariela descubren que su hija se ha marchado, de inmediato le informan a Eugenio lo que ha sucedido y este hace un berrinche por lo que Jerónimo le jura a Evaristo que, si su hija se burla de Eugenio, será él quien lo lamente, mientras que Eugenio, desesperado, suplica a Leonel que busque a su prometida. Leonel no sospecha que a Eugenio lo único que le importa es poseer a la muchacha y el qué dirán, pues está acostumbrado a que se cumplan sus caprichos. Consuelo aconseja al Eugenio que mejor se olvide de Isabela y se fije en alguien dispuesta a darle lo que él quiere. Eugenio le pide a la jovencita que se deje de insinuaciones y haga de lado su comportamiento insistente, pues aunque ella lo ama, él jamás pondría los ojos en alguien tan poca cosa como ella. Consuelo sufre en silencio el rechazo del jovencito.

En un convento, Isabela llora amargamente por su situación y solo espera que Prudencia no la delate. No desea casarse con Eugenio, le teme, y sin en cambio piensa mucho en la imagen de Leonel, el cuál es completamente diferente. Pronto es interrumpida por una de las hermanas, la cuál le informa que la madre superiora desea verla. Isabela acude a la dirección, donde se sorprende al ver a Leonel, quien le pide que vuelva a casa pero ella no desea hacerlo, y con llanto confiesa que mucho menos desea casarse con Eugenio. Leonel la abraza y ambos descubren que entre los dos hay un sentimiento mucho más fuerte que todos sus deseos. Isabela revela a Leonel, el pensar mucho en él, en su sinceridad y su fortaleza, y asegura sentirse sorprendida por el empeño con el que la buscó hasta encontrarla. En el fondo desea que Eugenio fuera así, entonces ella lo amaría sinceramente.

Jerónimo habla con Eugenio sobre Isabela pues quizás se ha encaprichado con ella. Eugenio asegura que si Isabela no es para él, no será para nadie, pues él no puede amar a nadie más y tampoco se lo permitirá a ella. Jerónimo asegura a su hijo que si insiste en hacerse daño lo único que conseguirá será autodestruirse, pues nadie está obligado a amar a otra persona sobre su voluntad. Pronto reciben llamada de Leonel, quien les dice que ha encontrado a Isabela y deben esperar a verla pues no la ha convendio de volver. Eugenio, impaciete, exige que le digan en donde se encuentra su prometida y jura que la hará regresar para casarse con él, y la hará pagar por lo que le ha hecho. No sospecha que Leonel hace una nueva visita a Isabela. Le promete que si regresa a Santa Rosa del Puerto, la apoyará para que no la obliguen a casarse con él. Isabela agradece a Leonel el ser tan bueno, Accidentalmente sus caras se cruzan y ambos se dan un fuerte beso. Ella trata de huir pero él la detiene, preguntándole si siente lo mismo que él. La jovencita le asegura que lo que ellos sienten es imposible, pues hace un tiempo ella era la prometida del hermano de él. Leonel le pide que, si su destino es casarse con un Madrigal para saldar las deudas de su padre, se case con él. La besa apasionadamente y ella le corresponde. Pronto todo se ensombrece cuando los padres de la muchacha se presentan en el convento para llevársela lueg de hablar con la madre superiora, quien asegura a la muchacha que no la puede ayudar más pues ella no estaba enterada de su compromiso matrimonial. A Isabela no le queda más remedio que tomar sus cosas y subir al auto de su padre. En ese momento llega Leonel, al que Isabela le asegura que jamás le perdonará el haber confesado su paradero. Cuado la muchacha llega a casa, se encuentra con Eugenio, quien le llora y de rodillas le pide que nunca lo vuelva a abandonar. Isabela muestra desprecio hacia el muchacho y le dice que aunque ha regresado, no se casará con él, por lo que le devuelve su anillo de compromiso, cosa que sorprende a Mariela y Evaristo. Leonel llega apresurado en ese momento y le pide a su hermano que se marchen pero Eugenio quiere una explicación. Mariela le pide a su hija que no sea grosera y pida una disculpa a Eugenio. Isabela lo hace. Le pide disculpas por huir de él y también por no amarlo. Rompe su compromiso y Eugenio se marcha, derrotado, acompañado por Leonel, ante el cuál llora y asegura que ama a Isabela por sobre todas las cosas. Leonel lo consuela y temprano da un paseo cabalgando por la playa y se encuentra con Isabela, quien lo rechaza y a la que insiste en que él trató de evitar que la encontraran y ante la resistencia de la muchacha la besa apasionadamente y le promete que no se casará con Eugenio, si no con él. Ambos se entregan su amor y después él la lleva a casa, escabulléndose hasta la habitación de ella, donde también se besan y ella confiesa tener miedo de lo que pueda suceder. Leonel le promete que todo se arreglará y los dos se dan un fuerte beso de amor sin sospechar que Eugenio también ha llegado a ver a Isabela, mas Juanita le asegura que la muchacha no puede verlo. Escucha el relinchar de un caballo y entonces le pregunta a la sirvienta si Leonel ha visitado a su prometida y Juanita le asegura que el joven leonel jamás ha estado en la casa salvo las veces que lo acompañó a él. Isabela aparece entonces y Eugenio le pide que recapacite y que acepte ser su esposa. Isabela se niega y Eugenio comienza a violentarse pero se contiene. Isabela entonces le confiesa que si no lo acepta como esposo es porque no lo ama, ya que ama a otro hombre. Eugenio le exige que le diga quién es ese hombre e Isabela se niega a hacerlo pero entonces, vuelto un río de furia, violentándose, Eugenio le exige que le diga de quién está enamorada. Isabela llora y le suplica que la suelte pero él no lo hará hasta que ella confiese a quién pertenece su corazón por lo que Isabela le dice que Leonel es el hombre al que ella ama. Eugenio estalla y le asegura a la jovencita que jamás se casará con Leonel, si no con él, con Eugenio. Se lo jura una y otra vez hasta marcharse enfurecido de la casa, sorprendiendo a Mariela y Evaristo, quienes recién han llegado. Evaristo le exige a Isabela que le diga que ha sucedido y ella solo les dice a sus padres que no se casará pues no ama a Eugenio y les suplica que lo entiendan o de lo contrario la harán muy infeliz, mientras que en El Calvario, Jerónimo confiesa sospechar que Leonel está enamorado de Isabela y el muchacho lo acepta cuando su padre se lo pregunta. Dinora lo abofetea y le recuerda que eso no se le hace a un hermano, mas Leonel se defiende argumentando que los días que pasó en buscando a Isabela sirvieron para darse cuenta de que ella es la mujer que ama y con quien le gustaría hacer una vida, a demás que ella le corresponde. Jerónimo le pide a su hijo que recapacite pues Isabela se casará con Eugenio a como de lugar pues tanto Evaristo como él han negociado esa boda y se realizará. Leonel promete que no lo permitirá, pues él e Isabela se aman. Los dos enamorados planean fugarse para que nada ni nadie pueda separarlos pero Eugenio es astuto y pronto contacta a Haydee, una antigua novia de Leonel, a la que asegura que su hermano quiere reencontrarse con ella.

Priscila termina sus tareas demasiado tarde y en vez de irse a acostar en su cama, decide dar una vuelta por las caballerizas. Allí sorprende a Jerónimo, quien le confiesa estar muy confundido con todos los problemas que le crean su esposa y sus hijos. Jerónimo cae al suelo de borracho y llora amargamente jurando que siempre ha tratado de hacer las cosas bien por el bienestar de su familia y Priscila lo abraza, tratando de ponerlo de pie y entonces él la besa. La chica se asusta y él le pide que no tenga miedo, pues nadie se enterará. Se pone de pie, la toma bruscamente y la tira, rompiéndole las ropas por la fuerza y le hace el amor violentamente sin que ella se pueda defender para entonces abandonarla y amenazarla, pues si dice una sola palabra de lo que sucedió, lo lamentará. La muchacha huye de la hacienda en medio de la lluvia y llega a “la luciérnaga”, confundida. Allí La faraona le exige que le diga que es lo que le sucede. Cuando la muchacha lo confiesa todo, la cabaretera se enfurece y maldice a Jerónimo. Toma a Priscila entre sus brazos, la abraza y llora con ella asegurándole que todo va a estar bien.

Pasa el tiempo y Consuelo se encuentra con Haydee y, aconsejada por Eugenio, le hace saber a ésta que Leonel todavía la ama. Por eso la muchacha se presenta ante el apuesto joven, al que intenta besar. Son vistos por Isabela, quien se marcha ante la escena y luego revela al muchacho hberlo visto. Él asegura que entre él y Haydee no existe anda desde que eran unos adolescentes.

Eugenio descubre que Leonel e Isabela se fugarán y se lo hace saber a Consuelo y Haydee , junto con las cuales considera que ha llegado el momento de llevar a cabo un malévolo plan por lo que cuando Leonel escribe una carta en el despacho y le pide a Ezequiel, uno de los peones que se la entregue a Prudencia, Ee peón sale de la hacienda pero es abordado por Eugenio, quien le pregunta que es lo que lleva. Ezequiel se lo dice y Eugenio le arrebata la carta, asegurando que él la entregará personalmente. No lo hace, si no que escribe otra en complicidad con Consuelo y Haydee, seguros de que el plan dará resultado. Consuelo, dentro de si, sabe que si el plan resulta, ella perderá a Eugenio para siempre.

Isabela se alegra en cuanto Prudencia le entrega una carta que ha llegado de parte de Leonel. Al leerla se emociona y le dice a la sirvienta que la ha citado a las diez de la noche en las caballerizas de la hacienda para fugarse. Prudencia entonces la ayuda a empacar y le dice que no debe temer puesto que a esas horas tanto Mariela como Evaristo ya se encuentran durmiendo.

Leonel recibe una carta de Isabela que lo cita en las caballerizas de la hacienda a las diez de la noche, para fugarse. No entiende la repentina locura de su amada pero aun así desea seguir con el plan. Se percata de que nadie lo observe y sube a su habitación a preparar su maleta.

Cae la noche y a Santa Rosa del Puerto lo azota una fuerte tormenta. Tanto Isabela como Leonel están listos para encontrarse en las caballerizas y huir juntos. Isabela sale de casa con ayuda de Prudencia y se dirige a pie hacia la El Calvario, en donde Eugenio y Haydee preparan una fechoría, pues Haydee se esconde en las caballerizas y Eugenio corta la electricidad de la hacienda, aprovechando que todos descansan en sus habitaciones.

No solo los pasos de Isabela van camino a El Calvario, también otros se dirigen a ese lugar, a pie, en medio de la tormenta.

Leonel llega a las caballerizas y al no haber luz decide esperar. De pronto se aparece una mujer y el cree que es Isabela. La mujer lo besa apasionadamente, lo desnuda, lo seduce y el corresponde. Ambos fornican sin que ella diga una sola palabra. En ese momento llega Isabela buscando a su amado y los fuertes rayos que provocan la lluvia iluminan la escena de Leonel fornicando con Haydee. Isabela se impacta al darse cuenta de que Leonel solo se ha burlado de ella y sale huyendo de El Calvario, siendo observada por Eugenio, quien se apresura entonces para regresar la electricidad a la hacienda. Isabela corre demasiado rápido tropezándose con alguien en la entrada de la hacienda, sin hacerle caso. Ese alguien deja a las puertas de la entrada una canasta cubierta por una manta y una sombrilla, misma que encuentran Carmela y Porfirio y entregan a Dinora y Jerónimo, quienes encuentran dentro una carta que leen, quedando perplejos. Dinora se pregunta de quién será el recién nacido que han abandonado en la puerta. Jerónimo se muestra muy sorprendido y cree que deberían ayudar a aquél huérfano. Dinora se niega rotundamente pues ahora tienen responsabilidad con Consuelo, quién vivirá con ellos ahora que Eduviges ha muerto. Jerónimo le insiste a Dinora pero ella se niega rotundamente por lo que él se impone y da su última palabra: la criatura se queda con ellos. Jerónimo sale de casa y deja a Dinora a cargo de la criatura, a la que maldice.

Al regresar la luz Leonel se da cuenta de que está fornicando con Haydee y le exige que le diga qué hace en las caballerizas. Haydee le asegura que solo deseaba sorprenderlo para recordar viejos momentos que vivieron juntos. Leonel le exige que se marche y la mujer le pregunta si está esperando a alguien. Leonel solo se pregunta en donde se encontrará Isabela, quien ha regresado a casa y llora amargamente en su habitación, empapada. Se siente totalmente traicionada. Llora hasta quedarse dormida mientras que Leonel la espera en las caballerizas de la hacienda hasta el amanecer. Acude a buscara y le pide una explicación y ella asegura que lo mejor es que ambos se olviden y hagan sus vidas por separado. Isabela le prohíbe a Prudencia que le diga a Leonel que estuvo en la hacienda y decide que lo ejor que puede hacer para olvidare de él es casarse con Eugenio, al que busca para reanudar su compromiso. Este celebra en soledad y disfruta del daño que causará a su hermano, pero Leonel sospecha que la reacción de Isabela no es normal, ni que Haydee lo haya sorprendido justo esa noche en que huiría, por lo que pregunta a Ezequiel si él vio a alguien llegar a la hacienda aquella noche. Ezequiel asegura que pasó la anoche en “La luciérnaga”, pero también recuerda haber visto a Haydee en el auto de Eugenio, precisamente con él.

Eugenio entrega nuevamente el anillo de compromiso a Isabela, sorprendiendo a Leonel, quien al ver semejante acto prefiere salir de la hacienda.  Haydee sale detrás de él y le pide que no se ponga así por un compromiso estúpido. Leonel jalonea a Haydee y le hace saber que él sospecha que ella y Eugenio planearon algo para que él e Isabela no estuviesen juntos. Ella lo acepta descaradamente y le pide que recapacite y se comprometa con ella, pues lo ama de verdad. Leonel se confiesa: él sabe perfectamente que Haydee quiere casarse solo por interés, por ser millonaria y dejar de vivir solo y volver a tener una familia, pero él nunca se casará con ella. Se marcha y deja a Haydee enfurecida, maldiciéndolo y gritándole que, aunque le duela, será Eugenio quien se case con Isabela, a la que el enamorado Leonel suplica que no se case con su hermano. Ella asegura que ese matrimonio será lo mejor para todos, por lo que no cambiará de opinión. Leonel le pide que recapacite pues todo se trata de una trampa de Haydee mas ella no le cree y le pide que se marche y no se le vuelva a acercar jamás. Al comprender bien la decisión de isabela, Leonel le desea que sea muy feliz para luego prometerle que él siempre la va a amar y la estaráesperando para cuando ella decida ser suya, asegurando que el amor que siente hacia ella es más fuerte que el deseo de solo tenerla.

MAYO 2010. Isabela y Eugenio pero ella solo piensa en Leonel. Es por eso que se resiste a entregarse a su marido en la noche de bodas y él la obliga. La muchacha intenta escapar pero Eugenio la toma con fuerza y la viola asegurandole que ahora sí será nada más de él, haciéndole saber que lo ha preparado todo para que nunca más regresen a Santa Rosa. Isabela llora y le suplica que no se la lleve lejos de su familia pero Eugenio está más que decidido. Pronto llegan a la ciudad y él le muestra el apartamento donde vivirán. Ella insiste en que se quiere ir y le asegura que no lo ama. Él le responde que ya es demasiado tarde para arrepentirse y tras no poder seguir controlándola, la golpea. Isabela llora amargamente en su soledad. Eugenio la ha hecho su mujer por la fuerza y no tiene a donde ni a quien acudir. Se mira en un espejo detenidamente. Se culpa a si misma de todo lo que le sucede por no haber creído en Leonel. Eugenio le exige que le haga de desayunar de manera grotesca, como si ella fuese su empleada. Isabela, llena de golpes, heridas, y con el alma destrozada, se doblega y le informa que en seguida le hará el desayuno. Se dirige a la cocina llorando y allí comienza a hacer un jugo de naranja.

En la época actual, luego de muchos años,. Isabela prepara un jugo de naranja y lo lleva hasta el comedor, donde Eugenio la aguarda. Eugenio prueba el jugo y lo escupe. Le pregunta a Isabela si es idiota o imbécil, pues en tantos años en la cocina no ha aprendido que a él el jugo le gusta colado. Isabela, con la cara agachada, le dice que en seguida le preparará otro, y se marcha. Llora en la cocina pues se siente harta y cansada de las ofensas de su marido, al cuál jamás logra complacer y se pregunta que será de todos los demás en Santa Rosa, de Leonel… pues en veinticinco años perdió la comunicación con todos los que amaba. Flora, la sirvienta de Isabela, se ha convertido en su paño de lágrimas y no se cansa de repetirle que el valiente vive hasta que el cobarde quiere.

Eugenio es un hombre muy allegado a Ivonne Balmori, una importante artista plástica con la que mantiene un romance en secreto. Ivonne es de ideas liberales pero también siente tristeza por Isabela, a quien en el fondo desea ayudar a liberarse.

Miranda, la hija mayor de Isabela y Eugenio, desprecia a su madre por ser poca cosa, por sumisa y abnegada. No desea que la ayude en los preparativos de su boda y no la deja, mucho menos, ser parte de su mundo. Isabela sufre por ello y más aún cuando Miranda la ofende para defender a su padre.

Isabela hace el aseo de su casa. Es interrumpida por Valeria, su hija menor, la cuál la abraza al verla triste. Isabela le recuerda que es lo mismo de siempre: el mal carácter de Eugenio. Valeria le pregunta a su madre hasta cuando soportará los maltratos de su padre e Isabela cree que solo es un coraje y que ella tuvo la culpa. Valeria le asegura a su madre que si insiste en creer que es culpable, siempre será víctima de los abusos de Eugenio.

En un departamento lujoso, hacen el amor Franco, el prometido de Miranda, y Graciela, la mejor amiga de ella, la cuál está preocupada por lo que sucederá entre ellos cuando él se case con su amiga. Franco le pide a su amada que se dejen de ver por un tiempo pues no desea que Miranda sospeche lo que existe entre ellos. Graciela se niega rotundamente, pues está segura de que Miranda es tan ingenua y vive tan ocupada que jamás lo sospechará. Miranda llama a su prometido para decirle que no le verá, pues se irá de compras con Graciela. Al colgar el teléfono, él y su amante hacen el amor.

Isabela piensa demasiado en el pasado y se pregunta cómo habría sido su vida de no haberse casado con Eugenio. Recibe una llamada del extranjero: Es Abigaíl, su hijo, quien le dice que pronto regresará del extranjero. Ella, emocionada, le confiesa que le hace mucha falta su compañía. Llora amargamente, preocupándolo, por lo que él le promete que muy pronto estará de regreso.

En una galería de arte Eugenio habla con su fiel y gran amiga Ivonne, la dueña, quien le asegura que la próxima exposición será todo un suceso. Eugenio felicita a su amiga y cuando ésta le pregunta por su matrimonio él entristece y confiesa temer a que Isabela aún no se haya olvidado de Leonel. Ivonne le suplica que deje de lado esos pensamientos y trate de hacer feliz a Isabela, la cuál es solo una sombra en su casa. Eugenio asegura que Isabela es feliz mas Ivonne insiste en que no es así y que si ella siempre pone buena cara es solo para que él no se irrite más con ella. Eugenio evade los comentarios de su amiga, a la que invita a un café, donde discuten sobre la situación de Isabela, a quien Eugenio no desea llevar a la galería para la presentación de Ivonne. Allí se topan con Valeria y su amiga Larisa, a quienes Ivonne invita y aprovecha para pedirle a Valeria que lleven a Isabela, la cuál es una clave de la exposición. A Eugenio no le queda más que aceptar.

Isabela prepara la comida en compañía de Flora, quien se ofrece a ayudarla. Isabela le recuerda que a Eugenio le gusta que su comida sea preparada por ella, Isabela, y por nadie más. Flora trata de hacerle ver a su patrona que el miedo enfermizo que le tiene a su marido no es normal pero Isabela cree que llevar la fiesta en paz es mejor tanto para ella como para sus hijos.

Miranda habla con Graciela, a quien le dice que Franco es el hombre de su vida y lo ama por sobre todas las cosas, como él a ella. Graciela abraza a su amiga hipócritamente para después llegar al departamento de Franco a gritar cuánto odia a Miranda y reprocharle a él lo que le debe, pues gracias a ella, a Graciela, Franco y Miranda se conocieron e hicieron novios, a pesar que entre él y Graciela ya existía una relación.

Isabela recibe con alegría a su hija, quien, malhumorada, le exige que de seje de ridiculeces y no la hostigue. Isabela pregunta a su hija por los planes para su boda y ella le dice estar muy feliz pues Franco es un gran hombre que la ama por sobre todas las cosas, sin sospechar que en ese momento Franco está en los brazos de otra mujer.

Isabela insiste a su hija en que ambas preparen todo para la boda y Miranda le responde que a diferencia de Valeria ella tiene otras expectativas y ambiciones, pues no quiere terminar como ella, su madre, siendo la sirvienta de un marido que no le tiene el más mínimo respeto. Isabela llora por el desprecio de Miranda, a quien Valeria reclama que sea tan grosera con su madre. Ambas discuten sobre lo mismo hasta que Valeria le hace ver a su hermana que Eugenio es un hombre controlador y violento, deseándole que no experimente lo mismo cuando se case con Franco.

Valeria trata de hacer ver a su padre que Isabela no es feliz viviendo como lo hace y que necesita liberarse, darse un respiro. Eugenio explota y desquita su furia contra Isabela, mientras que Miranda reprocha a su hermana el irritar a su padre y le asegura que llevará la misma vida que Isabela, pues parece una mosca muerta. Valeria cree que su madre sufre porque Eugenio no le ha sabido dar su lugar y siempre la ha menospreciado. Miranda cree que Isabela se lo ha ganado, por ser débil. Cree que hay mujeres que nacieron para triunfar, como ella, y mujeres que nacieron para ser amas de casa, sumisas como su madre y su hermana. Valeria solo desea que Miranda no pase por lo mismo que su madre ahora que se case y le hace saber que quizás los hombres cambian después de matrimoniarse. A Miranda eso no le importa. Segura está que Franco la hará muy feliz.

Flora aconseja a Isabela que busque estar tranquila y vivir sin miedo, aunque para ello tenga que regresar a Santa Rosa del Puerto, mas Isabela cree que ya todo está perdido y no le queda más que resignarse a vivir lo que ella misma decidió, cuando Leonel le advirtió que, si se casaba con Eugenio, sería infeliz.

Eugenio llega a la exposición, acompañado por su esposa, quien luce radiante. Todos se asombran con la presencia de Isabela, causando ello orgullo en Eugenio. Ivonne les lleva una bebida y pide a Isabela que de su opinión sobre las pinturas, las cuales reflejan tristeza. Isabela da su opinión sorprendiendo a Eugenio, quien le pide que se ahorre sus comentarios pues alguien como ella no tiene idea de lo que el arte es. Isabela se disculpa y se aleja de la gente, quedando sola. Ivonne la alcanza y le pide que no se deje y que haga algo por defenderse de las agresiones de Eugenio. Isabela le dice a Ivonne que ella solo se preocupa por el bienestar de su familia y que si Eugenio la ofende es porque no le perdona que ella jamás lo haya amado. Ivonne le pregunta porqué entonces jamás lo ha dejado e Isabela confiesa tenerle miedo. Ivonne regresa a donde Eugenio y le dice que no es justa la manera en que trata a su esposa. Eugenio ignora las palabras de su amiga y le pide que no se preocupe por alguien tan insignificante como Isabela, quien en silencio llora por las agresiones de su marido.

Luciano Longoria, un importante hombre de negocios, principalmente de la publicación, se asombra con la belleza de Isabela, despertando los celos de su marido, Eugenio, quien asegura que Isabela ha coqueteado con ese hombre, con el que el mismo Eugenio se porta amable.

Franco le propone a Miranda escapar juntos a la playa como un último viaje que hacen juntos. Ella, como un impulso, decide hacerlo el fin de semana pero decide no decírselo a su familia, mas que a Graciela, su mejor amiga. Graciela, envidiosa, no deja de desearle lo peor

Franco y Débora tienen un apasionado encuentro en un lujoso Hotel donde él se queja por no tener dinero para comprar medicinas a su padre. Ella le da un cheque con una importante suma, sin sospechar que ese dinero es para que él invite a Miranda de vacaciones.

Ivonne, llorando, le confiesa a Isabela que hace años estuvo atada a un hombre como Eugenio, pero que lo dejo a pesar de que gracias a ello renunció a ser madre. Isabela se sorprende al saberlo y no da crédito a la confesión de su amiga.

Larisa descubre que Graciela no pasó la noche en casa y se lo hace saber a Davinia, la mamá de Graciela, quien, al  llegar su hija, la enfrenta. Davinia le jura a Graciela que, si sigue comportándose como una mujerzuela, la echará de su casa. Graciela se desquita con Larisa por las amenazas de su madre.

Valeria y Larisa hablan del amor que Larisa siente hacia Abigail, quien jamás le ha correspondido. Valeria le pide a su amiga que sea paciente puesto que Abigail pondrá los ojos en ella tarde o temprano. Es cuando Valeria habla de los problemas familiares por los que atraviesa. Al salir, se tropieza con un muchacho muy guapo. Ambos quedan prendidos del corazón y él no deja de pensar en ella.

Miranda sorprende a su padre comiendo solo y éste asegura que Isabela pasa por una crisis que no le permite atenderlo como merece. Miranda cree que su madre solo se hace la loca para perder responsabilidades y Eugenio no hace más que hablar mal de Isabela, acusándola de exagerar sus malestares. Los dos se sorprenden cuando Isabela aparece golpeada y le dice a Miranda que si está así no es porque se haya pegado accidentalmente como siempre ha dicho durante tantos años, si no porque Eugenio la golpea. Eugenio exige a Isabela que calle pero ella decide hablar y amenaza con irse de la casa. Él se burla de ella asegurándole que no tiene a donde ir mas Valeria interfiere y le dice a su padre que Isabela tiene a donde ir, pues tiene familia. Miranda no puede creer que sus padres le hayan ocultado tener familia y aún así acusa a Isabela de todo. Isabela le advierte a Eugenio que si le vuelve a poner un dedo encima, lo demandará ante las autoridades y lo dejará.

Luciano Longoria organiza una fiesta para el fin de semana y busca a Ivonne para invitarla y también pedirle que lleve a la mujer el retrato que Ivonne le hizo, como un regalo. Luciano insiste que Isabela es una mujer que hay que pulir y acepta estar interesado en ella por recordarle a la hija que perdió.

Davinia lamenta haber abandonado su carrera artística por dedicarse a cuidar a Graciela, cuando enviudó. Larisa, quien es su sobrina huérfana, la consuela y entonces Davinia confiesa sospechar que su hija no es buena.

Graciela descubre que Franco tiene otra amante: Débora Longoria.

Ivonne lleva el retrato de Isabela a su casa y la invita a ir de compras. Eugenio se niega a que su esposa salga de la casa pero Ivonne insiste hasta que, molesto, el hombre ordena que no. Ivonne le pide a Eugenio que le permita a Isabela salir, pues deben comprar sus vestidos para la fiesta de Luciano y la boda de Miranda. Eugenio termina aceptando pero advierte que su esposa no irá a la fiesta. Aún así Isabela logra ir e impacta a todos los presentes con su belleza, despertando los celos de Eugenio.

Miranda se presenta en casa acompañada de Franco, a quien Eugenio da un gran recibimiento. Da su consentimiento para que Miranda vaya a la playa y entonces los dos enamorados parten sin Graciela, quien jura que Franco nunca será feliz al lado de su amiga. Franco se despide y llama por teléfono a Graciela y le exige que salga de casa. Ella lo hace, sube a su coche y se arrancan. Discuten fuertemente y cuando él la lleva de vuelta, se besan apasionadamente afuera de la casa. Son sorprendidos por Larisa, quien no puede acreditar lo que sus ojos están viendo.

Ivonne acude a recoger a Isabela y Eugenio, quien le dice que su esposa no irá. Ivonne trata de hablar con Isabela pero ésta se niega a ir. Abajo se habla de la boda y Miranda asegura que entre ella y Graciela, su mejor amiga, lo han hecho todo. Ivonne pregunta a la muchacha porqué no pidió mejor un consejo a su madre y ella, altiva, contesta que su madre solo sabe de quehaceres domésticas y que tiene pésimo gusto, o de lo contrario, si la miran bien, no vestiría como si en vez de ser la señora de la casa, fuera la sirvienta. Eugenio añade que si Isabela hubiera hecho algo, lo hubiese echado a perder, pues es una tonta que no sabe más que de recetas de cocina. Valeria reclama a su hermana ser una ingrata y se marcha furiosa de la mesa, dejando a su madre con la cara agachada, sorprendiendo a Ivonne por el trato que se le da a la mujer en su propia casa.

Betania descubre a Franco con Miranda en un centro comercial, besándose, por lo que enfurece.



A pesar de que Eugenio se lo prohibió, Isabela acude a la fiesta, sola, cosa que sorprende a muchos, especialmente por la belleza de la mujer que no hace más que encantar a todos con su dulzura mientras que Eugenio se pierde en el alcohol hasta explotar y armar un escándalo. Al no poder llevarse a su mujer, decide marcharse y maneja a gran velocidad hasta sufrir un terrible accidente.


Isabela llega a casa rendida y apenada. Contempla el retrato que Ivonne le ha hecho y recuerda su pasado. Recibe una llamada que la alarma, por lo que de inmediato sale de casa al hospital, donde le informan que Eugenio se encuentra grave. Llama a Miranda pero ella no le contesta por lo que llama a Ivonne, quien al saber lo que ha sucedido acude a su lado. Ivonne le aconseja a Isabela que busque a la familia de Eugenio, la cuál tiene que apoyarla en ese momento tan difícil. Isabela teme a reencontrarse con su pasado pero lo hace y se comunica a Santa Rosa del Puerto, justo a la hacienda El Calvario.

El Calvario ha crecido y se ha convertido en la hacienda más imponente de la región. Sus tierras son imponentes, fértiles, y pareciera que en ella se olvidó el pasado.

El teléfono suena y Leandra contesta. Se alarma al saber que es Isabela y a comunica con Dinora, a quien le dice lo sucedido a Eugenio. Dinora, llena de preocupación, acude a Jerónimo y ambos discuten pues él no quiere saber de Eugenio ya que no lo ha perdonado después de casi treinta años. A pesar de todo Dinora le dice que ella irá a la capital en busca de su hijo.

Luciano y Betania acuden al hospital y allí conocen a las Iturbide. Graciela reconoce a Betania, quien al saber su nombre se sorprende, por lo que decide espiarla más tarde.

Leonel arrea ganado en los campos, en compañía de Valentín, el empleado que lo ayuda y con quien regresa a la hacienda tras una gran jornada de trabajo.

En la hacienda, Dinora le dice a Jerónimo que extraña en demasía a Eugenio, quien se ha convertido en un hombre de negocios exitoso. Se siente orgullosa de que su hijo sea un hombre con futuro y con una familia feliz. Jerónimo asegura que para él solamente hay un hijo: Leonel, y que lo que el innombrable haga o deje de hacer le tiene si cuidado. Dinora le pide a su marido que ya  perdone a su hijo pero Jerónimo es demasiado orgulloso y evita hablar del tema, asegurando que lo que Eugenio haga o no, no le importa.

Leonel y Valentín se sienten satisfechos por el trabajo realizado. En las caballerizas, Valentín es sorprendido por Ezequiel, quien se burla de él por ser solamente el achichincle de Leonel. El muchacho asegura que Leonel es como un padre para él y Ezequiel le recuerda que para Leonel, no es más que un empleado. Valentín le pregunta a Ezequiel porqué si es su padre lo trata con tanta dureza. Ezequiel asegura que, por culpa de su hijo, su esposa murió.

JUNIO 2010. Rosenda, una empleada de la hacienda, sorprende a Valentín y se le insinúa. Él la rechaza asegurándole no estar interesado en ella.

Irune pregunta a Consuelo acerca de su padre pero Consuelo se niega a hablar de Él. Leandra, quien sabe la verdad, también calla, sin embargo no hace más que molestar a las dos mujeres.

Cerca del Calvario se encuentra la hacienda La Encantada. En una de sus habitaciones se encuentra Ornela, una mujer gris, triste, vacía y alcohólica. Es así, alcoholizada, como la encuentra Doña Nina de Montenegro, quien la reprende por beber a escondidas aunque ya toda la hacienda sepa que es una alcohólica. Ornela confiesa a su suegra que toma para olvidar que su marido es un poco hombre que lo único que hace es enfiestarse y emborracharse con cuanta mujerzuela se le ofrezca. Nina le recuerda a su nuera que alguna vez ella también fue una de esas mujerzuelas, pero que corrió con suerte, porque supo engatusar tan bien a su hijo, que logró que él se casara con ella.

Isabela se encuentra desesperada por su situación. Busca a Miranda por todas partes pero no logra encontrarla. Ella, por su parte, disfruta de la playa al lado de Franco, quien lo único que hace es esperar ansioso el día de su boda.

Leonel mira una foto de Isabela, la cual guarda en uno de los cajones de su habitación. Se pregunta que será de ella y si será feliz al lado de Eugenio. Cree que si, o de lo contrario hace años que hubiera regresado a Santa Rosa del Puerto. Sale de la hacienda en su caballo y se dirige al mar, donde se baña, acordándose de la imagen de Isabela en ese lugar. Mas tarde descubre que las cercas que dividen sus tierras de las de los aparecidos han sido rotas. Sospecha de Efraín y Yago, su empleado, por lo que acude a reclamarles. Allí Efraín le asegura no saber nada de lo ocurrido mas le deja claro que él es capaz de hacerlo todo con tal de salirse con la suya.

Sebastián habla con Ornela, su madre, a quien le pide que se olvide del alcohol y ella, al contrario, le suplica que no regrese a la capital y se quede en la hacienda a trabajar pero Sebastián lo duda, pues cree que en Santa Rosa no tiene nada qué hacer.

Dinora llega al hospital y se desahoga llorando por la situación de Eugenio, al que trata de convencer de que regrese al Calvario. Tras no poder, decide intentarlo con Isabela, quien le asegura a su suegra que, aunque extraña todo en Santa Rosa, prácticamente todos les resultan unos desconocidos.

Ezequiel maltrata a los peones y Valentín se revela contra él, asegurándole que no le permitirá seguir haciendo de las suyas. Ezequiel le asegura a su hijo que ellos dos son diferentes, pues mientras que Ezequiel desea superarse, Valentín solo se conforma con ser un simple criado.

Consuelo e Irune son grandes amigas a pesar de ser madre e hija. Irune le confiesa estar terriblemente enamorada de Sandro, el hijo de Efraín. Consuelo la alienta para que siga con su relación pues puede sacar mucho provecho de ella. 

Haydee se encuentra con Roque, el administrador de El Calvario. Le habla de sus sentimientos hacia Leonel y lo cuestiona sobre su vida amorosa. Roque deja entre ver que está interesado en Consuelo.

Leonel y Jerónimo le cuentan a Consuelo acerca del accidente de Eugenio. La mujer lamenta que Isabela haya aparecido y jura que la destruirá en cuanto tenga la menor oportunidad.

Sandro molesta Tita, una sirvienta. Cuando trata de propasarse con ella es descubierto por Nina, su abuela, quien lo amenaza con hacer que lo corran de la hacienda. También amenaza a Tita, a la que asegura que si abre la boca o intenta seducir a su nieto, buscará la manera de enviarla a la cárcel.

Jerónimo visita a los Durán y les cuenta de la aparición de Isabela. Mariela solo desea poder estrechar a su hija entre sus brazos pero Evaristo cree que eso ya nunca más será posible.

Por medio de la televisión, Miranda se entera del accidente de su padre, por lo que de inmediato acude al hospital, donde culpa a Isabela de lo ocurrido. Cuando él es dado de alta, en casa Miranda arma un escándalo que sorprende a Dinora y Carmela, quien aconseja a Isabela que tome cartas en el asunto y haga algo para que su hija no le falte al respeto.

Irune tiene un encuentro con Sandro y decide entregarse a él, pues muere por ser suya y sentir su corpulento cuerpo rodeándola. Acepta ser su novia.

Dinora confiesa a Isabela estar segura de que entre Eugenio e Ivonne ha habido un romance. Isabela evita hablar del tema, cambiando la conversación.

Graciela acude al departamento de Franco, donde se lleva una sorpresa cuando Débora aparece preguntándole qué es lo que busca ahí. Las dos mujeres discuten por sus situaciones con el hombre mas Débora le asegura a la muchacha que si no se aleja de Franco la descubrirá ante Miranda. Graciela asegura no tener miedo y entonces Débora la tacha de mujerzuela y le dice que todo lo que Franco tiene se lo ha dado ella. Hasta el apellido, pues él en realidad se apellida Gutiérrez.

Valeria no deja de pensar en Aldo y asegura a Larisa que él es el amor de su vida. Mas tarde hace una visita a Eugenio, ante el cuál llora asegurando que lamenta que él no sea una buena persona. Eugenio ofende a su hija, quien a pesar de luchar con sus fuerzas no puede dejar de sentir rencor hacia él.

Jerónimo esconde un secreto que nadie más que él y Dinora saben. Desea decírselo a Leonel pero teme a que su hijo lo rechace.

Desde el jardín, Sandro se da cuenta de que Efraín y Ornela se encuentran en un momento de mucha pasión, pues ha visto siluetas a través de la ventana. Se lleva una sorpresa cuando Macaria y Tita le dicen que Efraín salio de casa desde mucho tiempo antes y que Ornela está sola.

Efraín visita la Luciérnaga, donde es atendido por la Faraóna y Covadonga, las cuáles le aseguran que su amada Amapola, quien es la estrella del lugar, no le perteneces solamente a él. Eso no le importa a Efraín, quien al ver a la mujer enloquece cónsul sensualidad. Al llegar donde se encuentra el hombre, Amapola de inmediato toma de la mano a Efraín y lo sube a su habitación. Allí él le entrega un collar con brillantes que la enloquece. La mujer le asegura que lo ama y él confiesa que la mujer lo vuelve loco. Los dos fornican como bestias y él pasa la noche con ella. 
 
Franco llega a casa y se sorprende al encontrarse con Débora, con la cuál discute cuando ella le reclama su compromiso con Miranda. Le da tres días para deshacer su compromiso amenazándolo con descubrirlo ante Miranda y quitarle todo lo que le ha dado.

Valentín piensa sentado a la mesa del comedor de la pobre casita en la que vive con sus abuelos y su padre. Porfirio le insiste para que duerma y le pide que deje de amar a la muchacha que lo hace sufrir tanto pues ella no será para él. Valentín lo piensa. Desea superarse y ser alguien pero Porfirio le hace ver que ya es demasiado tarde.

Irune vuelve a casa ya de madrugada y es descubierta por Leandra, quien le asegura que es iguala Consuelo, su madre. Ambas de cascos muy ligeros. Irune ofende a la mujer y son sorprendidas por Leonel, quien le exige que se calme. Irune se marcha y él pregunta a Leandra porqué soporta las ofensas de ella y Consuelo. Leandra decide callar y se marcha dando las buenas noches.

Débora se promete a si misma que Franco se las pagará pues nunca le perdonará el que la haya traicionado.

Eugenio obliga a Isabela a que duerma con él. A ella no le queda más remedio que cumplir los caprichos de su marido. A la siguiente mañana atiende a sus visitas, quienes se impactan al ver como se pone Isabela en cuanto Eugenio la llama a gritos. El hombre quiere quitarse las vendas de los ojos pero Isabela no se lo permite.

Amapola le pide a Efraín que le cuente sobre su esposa. El le dice que Ornela no vale la pena y que es una alcohólica. Decide marcharse a casa, donde al intentar meterse a la cama es sorprendido por Ornela, quien le reclama sus infidelidades. Él le pide que no lo moleste y lo deje dormir tranquilo. Ella abre las cortinas y se marcha disgustada.

Irune monta a caballo buscando a Sandro en la laguna. No lo encuentra y al llegar a las caballerizas desquita su rabia con Valentín. Le pide a Leonel que lo corra pero Valentín se defiende y Leonel opta por ignorar la petición de la muchacha, quien se enfurece.

La faraóna se sorprende al ver el collar que Efraín le regaló a Amapola. Le dice a la mujer que no desea que Efraín pase la noche en su casa puesto que es un criminal y ellas podrían involucrarse en sus asuntos. A Amapola eso parece no preocuparle siempre y cuando reciba regalos del hombre.

Consuelo le pide a Leandra que investigue el número telefónico de Eugenio y le llame, pues muere por saber de él. Leandra se burla de ella, recordándole que si Eugenio no le hizo caso cuando eran jóvenes, menos se lo hará ahora que es un hombre importante y ella una simple pueblerina que no ha dejado de amarlo.

Isabela llora por su situación nuevamente. Flora le hace ver que no hay un solo obstáculo que no pueda vencer y que sus hijos la necesitan fuerte ahora que ella será el único pilar de su casa.

Dinora llama a la hacienda y le suplica a Jerónimo que acuda a la capital y la ayude a convencer a Isabela y Eugenio de volver al Calvario. Él trata de negarse pero ante la desesperación de su esposa termina por aceptar. La noticia alegra a Leonel, quien cree que podrá recuperar el amor de Isabela al tenerla cerca nuevamente.

Ornela toma el sol mientras Tita le sirve de beber. Son sorprendidas por Sandro, quien le asegura a su madrastra saber que ella le es infiel a Efraín, pues la descubrió con otro hombre desde el jardín. Ornela asegura a Sandro que está equivocado pero él insiste y la amenaza con decírselo a Efraín . Ella lo reta a que lo haga y le asegura que si él dice algo de lo que no está seguro, entonces ella le dirá a su padre que él mantiene relaciones con Irune, la nieta del más grande enemigo de Efraín. Sandro no concibe las agallas de su madrastra.

Leonel le dice a Roque que el amor que siente por Isabela aún vive y que a pesar de que lleva una relación con Haydee, no ha podido olvidar al amor de su vida, del cuál no volvió a saber jamás. Roque le recuerda que Haydee está muy enamorada de él pero a Leonel no le importa pues él jamás le ha vuelto a hablar de amor a la mujer, sobre todo después de que ella intervino para que Isabela lo despreciara y se casara con Eugenio.

Consuelo hace berrinche por no recibir la ayuda de Leandra. Irune la descubre y le propone que hagan de la vida del ama de llaves un infierno del que la misma Irune se encargará. Ríen perversamente por la idea.

Carmela confiesa a Isabela que su nieto Valentín está enamorado de Irune y que ésta solamente se burla de él y lo desprecia.

Aldo le pide a Ornela que deje el alcohol y le confiesa sospechar que su padre está metido en negocios muy sucios. Ornela cree que Efraín está metido en asuntos peligrosos y no desea dejar de beber. Aldo le pide que lo haga por él.

Amapola camina por las calles del pueblo y se topa con Antulia, a las afueras de casa de ésta, por lo que la mujer se sorprende. Amapola le pregunta si asistirá a la iglesia pues bien podrían acompañarse en el camino. Antulia asegura no rozarse con pirujas de su calaña y mucho menos para asistir a casa de Dios ¡Qué desfachatez! Amapola solo se ríe de la mujer y en el camino es abordada por Efraín, quien le pide que suba a su auto. La mujer se niega y entonces él le muestra un precioso collar. La mujer sonríe, sube al auto, toma el collar y lo besa. Él le pide a Yago, su acompañante que se baje del auto y se vean después en su hacienda. Efraín y Amapola van a la casa de ella, donde se entregan nuevamente. Él asegura estar enloquecido por ella.

Miranda y Graciela pasean en el centro comercial y se topan con Débora, quien asegura conocer a los padres de Franco, a quienes Miranda jamás ha conocido en persona. Insinúa que Graciela también los conoce y que si no fuera por que Franco está comprometido con Miranda, cualquiera pensaría que Graciela es su novia oficial. Miranda y Graciela se impactan ante el comentario que Débora disfruta totalmente.

Leonel acude a sus tierras y se da cuenta de que no han tirado las cercas. Se topa con Yago, quien le asegura que sus tierras tarde o temprano serán de Efraín. Leonel lo cuestiona del porqué querer sus tierras y también le pregunta porqué Efraín ha prohibido el paso a muchas de sus hectáreas, poniendo seguridad en todas ellas. Yago no dice absolutamente nada.

Nina aconseja a Efraín para que deje a Ornela y se busque a otra mujer. Él no desea hacerlo y en un momento de sentimiento acepta amarla. Nina asegura que Ornela es peor que la primera esposa de Efraín, quien no desea hablar del pasado. Ella lo presiona y le pregunta que hará si esa mujer un día aparece y le quiere contar la verdad a sus hijos.

La Faraóna hace cuentas y descubre que por fiar a sus clientes ahora su negocio tiene problemas financieros. Desea hablar con Amapola pero ésta ha salido a la calle, en donde se encuentra con Antulia Dumont, a la cuál molesta, avergonzándola.
Franco se estaciona afuera de la casa de Graciela y le llama por teléfono. Quiere verla. Es sorprendido por Larisa, quien le pregunta qué quiere y después le confiesa saber que él y Graciela se entienden. Él no puede creerlo y le pide a Graciela que hagan algo o de lo contrario Miranda terminará por ente-rarse de que ellos son amantes.

Sandro camina por el jardín y se da cuenta de que en la habitación de su padre él y Ornela tienen relaciones pues sus cuerpos desnudos se transparentan entre las cortinas. Cuando las sirvientas le dicen que Efraín salió, él sospecha que Ornela tiene un amante.

Consuelo se besa apasionadamente con Roque, actual administrador de El Calvario. Roque le dice que la ama y que desea casarse con ella. Consuelo se ríe de él y le dice que jamás podrán casarse pues ella es demasiado ambiciosa como para casarse con él. Roque le dice que él pertenece a una de las mejores familias de Veracruz pero a Consuelo eso le importa poco, pues ella necesita de un verdadero hombre que pueda ofrecerle algo más que toda la hacienda o incluso que toda Santa Rosa. Roque ignora los comentarios de la ambiciosa mujer y la devora en besos y sensual copulación.

Dinora llama por teléfono a Jerónimo y le pide que acuda a la capital para poder convencer a Eugenio de regresar al calvario.

Leonel se encuentra con Haydee, quien desea ser su mujer ya que los dos están solteros. Él le pide que no insista pues solamente pueden ser amigos ya que él siempre ha estado enamorado de Isabela Durán.

Jerónimo llega a la ciudad de México y se sorprende al ver a Isabela convertida en una mujer hermosa.

Sandro le exige a Ornela que le diga quien es su amante. Ornela le asegura estar perdiendo la cabeza pues ella es incapaz. Sandro la amenaza con decirle a Efraín lo que sucede y entonces Ornela lo amenaza también, asegurándole que si él dice algo, ella dirá que tiene amoríos con Irune, la nieta del enemigo de su padre.

Aldo conoce accidentalmente a Amapola, la prostituta del pueblo. La sigue y se enamora de ella a primera vista aunque la mujer se ríe de él asegurándole que no tiene tiempo que perder con niños.

JULIO 2010. Jerónimo tiene un enfrentamiento con Miranda, quien insulta a su madre y la culpa de todo lo que le sucede a su padre. Isabela se revela y le asegura que de ahora en adelante se hará lo que ella decida, aconsejada por Jerónimo, quien al notar que Miranda le alza la mano a su madre decide ponerle un hasta aquí. En venganza, Miranda le dice a Eugenio que ha perdido la vista y que nunca más volverá a ver. Él culpa a Isabela de lo que sucedió.

Aldo y Sandro montan juntos y al llegar a La Encantada, el primero saluda cariñosamente Nina, quien le dice que la comida pronto estará lista. El muchacho pregunta por Ornela, su madre, a quien acude para preguntarle cómo se siente. La mujer alega que vivir en la hacienda solo le causa malestares y el muchacho le ruega que deje la bebida. Ella le promete que lo hará, en cuanto Efraín cambie de actitud.

Miranda confiesa a Graciela sospechar que Franco tiene una amante. Graciela lo defiende asegurando que el hombre es muy bueno.

Jerónimo habla con Eugenio, a quien le pide que recapacite y acepte regresar a la hacienda como Isabela desea. Eugenio cree que su padre solo desea ayudar a Leonel para recuperar a Isabela por lo que ante la necedad de su hijo Jerónimo se interpone, jurándole que lo quiera o no, regresará a Santa Rosa.

Efraín visita a Amapola, quien le pide que no se quede esa noche puesto que no está dispuesta. Él accede sin sospechar que Amapola se ha arreglado para estar con otro hombre: Aldo, quien al llegar es recibido por la Faraóna, la cuál le asegura que Amapola no es una mujer decente ni puede ser la novia de nadie. A Aldo eso no le importa y Amapola se lo lleva a su recámara, donde se puedan conocer en privado. Allí los dos hacen el amor y Aldo le confiesa estar enamorado de ella.

Ornela toma un baño y es espiada por Sandro, quien no se da cuenta de que Yago lo ha recubierto haciendo semejante cosa. Efraín llega y Yago se marcha pero Sandro se oculta desde donde pueda seguir observando a la mujer.

Irune llega tarde a casa y es sorprendida por Leandra, quien le asegura que sus actitudes son las de una mujerzuela.

Eugenio piensa detenidamente en lo que hará en el calvario. Llora pues sabe que Isabela y Leonel reanudarán el romance que dejaron pendiente en el pasado puesto que él no se ha casado por esperarla.

Las maletas de Isabela están listas y Valeria decide hacer las suyas. Pide a su madre que la deje invitar a Larisa a la hacienda pero Isabela no puede tomar esa decisión. Valeria se lo pide a Dinora, quien accede.

Leandra le cuenta a Leonel del comportamiento de Irune. Él se lo reprocha a Consuelo, quien se molesta con el ama de llaves.

Nina y Efraín tratan a Ornela con la punta del dedo, acusándola de ser una alcoholica. Ornela les promete que dejará de beber pues está dispuesta a ocupar su lugar en la hacienda, como auténtica dueña y señora. Nina no hace mas que burlarse de ella pero Ornela está decidida.

Consuelo e Irune desean hacer imposible la vida de Leandra, por lo que la primera la invita a dar un paseo mientras que Irune le destruye el altar que la mujer tiene en su habitación. Cuando Leandra descubre lo sucedido, llora con amargura y asegura que la guerra contra Consuelo y su hija está declarada.

Isabela sufre por el amor de Leonel y se lo hace saber a Flora, quien le pide que no desista y que, si en el destino está escrito que ella y Leonel se vuelvan a querer, entonces deje que suceda.

Aldo amanece en brazos de Amapola y se marcha de inmediato. La faraóna le exige a Amapola que se deshaga de ese muchacho o se meterán en serios problemas pues no lo conocen. Amapola asegura que Aldo es el hombre que ella siempre soñó para toda su vida, aunque pueda ser su hijo.

Jerónimo avisa a Leonel que regresarán al Calvario por lo que le pide que prepare todo para dar la bienvenida a Isabela y Eugenio. Él, contento, asegura que el recibimiento será agradable. Les pide a Mariela y Evaristo que asistan pero no les dice el motivo, por lo que Mariela aun sigue preocupada por su hija.

 

Valeria vaga por las calles, en su auto, llorando. Acude a Franco y ve salir a Graciela de su edificio. Cuando está con él éste asegura no haberla visto pero Miranda le dice lo que vio. Franco entonces le asegura que Miranda solo fue a recoger unas cosas. Miranda se va molesta.

Efraín pide a Yago y Sandro que hablen con Ezequiel para que les ayude a derribar las nuevas cercas de los Peñalver. Ezequiel se niega y Yago le asegura que se arrepentirá de no ayudar a Ezequiel.

Isabela duda de irse a Santa rosa. Jerónimo le pide que no tenga miedo ya que él se encargará de que Eugenio no le haga la vida difícil.

Ornela habla con Aldo y le pide que no vaya a acabar como los hombres del pueblo, siempre visitando La Luciérnaga, el lugar de pudrición. No sospecha que su hijo ya hasta tuvo relaciones con Amapola, la estrella del lugar.

Leandra hace compras en el mercado y es abordada por Nina, quien le pregunta si ella trabaja para los Peñalver. Leandra se muestra seria ante la amabilidad de la mujer, a la que deja claro que ella no tiene porque ventilar las vidas de sus amos. Son observadas por un hombre extraño que después alcanza a leandra, reconociéndola y asustándola. Valentín que acompaña a la mujer, la aparta de ese hombre. Salen del mercado y le pide a Leandra que le diga quien es ese hombre. Leandra se niega, pues asegura que no lo conoce y le exige que no diga lo que sucedió.

Eugenio se despide de Miranda, a quien le pide ayuda para huir con Isabela a donde no los vuelvan a encontrar. Miranda se niega a ayudarle en semejante locura. Ella lo lleva a la sala, donde todos están listos. Sube a su habitación sin despedirse de nadie. Todos parten y entonces Miranda llora por su soledad. Flora trata de hacerla entrar en razón pero solo recibe insultos. Franco llega y Miranda se aferra a él, desahogándose.

Irune descubre a Rosenda probándose sus accesorios y joyas por lo que la abofetea y de los cabellos la echa de la hacienda. Rosenda se revela y le dice que ella no tiene el poder de correrla porque no es nadie más que una recogida, al igual que su madre, y que ni siquiera sabe quien fue su padre.

En la carretera, Isabela trata de hablar con Eugenio y hacerle entender que lo mejor para todos es que él esté tranquilo. Eugenio solamente la amenaza y le asegura que no la dejará tranquila en la hacienda.

La faraóna hace cuentas y pide a Almudena que recapacite. Esta nuevamente le echa en cara el ser cabaretera y no poder llevar la vida que quisiera para poder recuperar lo que perdió en el pasado. La faraóna le asegura que si tanto lo quisiera recuperar, se hubiera largado de La luciérnaga desde hace mucho tiempo.

Yago le dice a Efraín que Ezequiel quizás ya no quiera ayudarles. Sandro cree que entonces él puede ayudarles, por medio de Irune, a saber qué es lo que se planea hacer en la hacienda El Calvario.

Consuelo se revuelca con Roque, quien quiere llegar a algo serio con ella, la cuál no quiere puesto que su amor está concentrado en Eugenio. Ella le pide que solo sigan siendo amantes y él acepta.

Isabela y Eugenio paran en un restaurante a comer con el resto de los acompañantes. Eugenio se niega a probar bocado y Dinora le ruega. Jerónimo exige que no le rueguen y que si no quiere comer entonces no coma.

Davinia entra a la habitación de Graciela y descubre un video de ésta y Franco haciendo el amor y hablando de Miranda. Se aterroriza al descubrir que su hija es perversa.

Graciela toca a la puerta de la casa de Isabela y allí se topa con Débora, quien la asusta. Débora solo pregunta por Isabela y al saber que no está advierte a Graciela que si no se aleja de Franco ni logra que éste rompa su compromiso con Miranda, todos se enterarán de sus relaciones. Graciela desea que Débora pierda la vida y por su mente pasa cometer asesinato.

Antulia visita al padre Refugio, al que le dice que en El calvario nuevamente se dará una fiesta, después de tantos años. Ambos están intrigados por no saber de quién es la fiesta.
Irune le cuenta a Consuelo lo ocurrido con Rosenda. Consuelo, indignada, le asegura que en cuanto Jerónimo regrese las dos se encargarán de decirle lo que sucedió pero Irune sigue necia y quiere que corran a Rosenda en ese momento.
 
Amapola camina por la playa y desde lo lejos Aldo la observa. La mujer se baña en el mar y el decide adentrarse. Se besan apasionadamente y él le pide que sea su novia. Ella le hace ver que es difícil que ella sea novia de alguien y que peligrarían. A él no le importa y entonces ella acepta.

Miranda se desahoga con Graciela, a la que asegura que ahora que todos se han ido se siente terriblemente sola, por lo que se mudará a vivir con Franco, en su departamento. A Graciela le aterra esa idea.

Nina les cuenta a Macaria y Tita sobre Leandra y lo sucedido en el mercado. Ornela las interrumpe para preguntar por Efraín. Le dicen que se marchó y entonces Ornela se encuentra a escondidas con Yago, quien la besa apasionadamente y le hace el amor. Ella se aferra a él segura de que desde hace muchos años no sentía lo que él le hace sentir.
Efraín busca a Amapola y no la encuentra. La faraóna le exige que deje a la mujer en paz pero Efraín asegura que esa hembra es de su propiedad.

Isabela llega al calvario. En cuanto la ve, Leonel siente una emoción enorme que hace que el corazón se le quiera salir del pecho. Sin en cambio Isabela decide ignorarlo ya que Dinora los vigila. A los recién llegados los espera los Durán, quienes se sorprenden de verlos después de 28 años.

Efraín no encuentra a Ornela por ningún lado. Exige a Tita que la encuentre pero la muchacha no lo logra por lo que pone sobre aviso a Nina, quien espera que su hijo reprenda muy bien a la mujer.

Yago, desnudo, toma una ducha dejando al descubierto la sensualidad de su musculoso cuerpo. Sale cubriendo sus partes con una pequeña toalla que se le cae. Está a punto de levantarla cuando se lleva una sorpresa al ver en su humilde y viejo cuarto a Ornela, quien lo mira deseosa de estar con él. Los dos fornican apasionadamente y se llevan un susto cuando Tita toca a la puerta de él para decirle que Efraín lo busca, pues Ornela no aparece.
Irune no tolera las presencias de Valeria y Larisa en la hacienda por lo que se marcha de la reunión para darles la bienvenida. En la terraza de la hacienda se encuentra con Sandro, quien se ha atrevido a entrar. Los dos se besan y leandra los sorprende. Pone sobre aviso a Valentín y Ezequiel, quienes lo persiguen sin poderlo alcanzar puesto que Ezequiel, quien lo reconoce, lo impide.

La faraóna le pide a Amapola que desista de relacionarse con Aldo puesto que el muchacho es muy joven y ella amante de Efraín, quien puede descubrirlos y desquitarse con el joven. A Amapola eso no le importa. Ella esta ilusionada y cree que Aldo es una oportunidad que la vida le da.
Leonel se acerca a Isabela, a quien le jura que la ha estado esperando durante todos los años que no se vieron. Ella le asegura que ha vivido un infierno al lado de Eugenio y entonces él le asegura que las cosas van a cambiar.

Débora habla con Franco y le asegura haber hablado con Graciela, a quien ha amenazado también. Franco, desesperado, cree que debe tomar soluciones rápidas para deshacerse de Débora, quien podría frustrar sus planes.

Valentín y Porfirio se alegran de tener a Carmela de regreso. Carmela pone en su lugar a Rosenda, quien no deja de acosar a Valentín.

Aldo busca a Amapola, a la que invita a salir. Ambos deciden ir a la laguna de los Peñalver, donde ambos hacen el amor. Desnudos, corren por la orilla y sin querer Amapola se tropieza y cae a las profundidades. Grita pidiendo auxilio y Aldo se sumerge en el agua para buscarla.
Leandra, quien ha descubierto a Irune con Sandro, cree que tiene a la muchacha en sus manos.

Davinia descubre que Graciela es amante de Franco por lo que se lo reclama. Graciela pone sobre aviso a Franco, quien cree que ya mucha gente lo sabe y pronto los pueden descubrir. Le dice a Graciela de las amenazas de Débora y ella le dice que la solución es arrancarle la vida a la mujer.

Corriendo a toda prisa, Sandro se detiene de repente, victorioso y riendo por haberse escapado de sus persecutores. Descansa un poco. Se percata de que Tita está cerca y no lo ha visto, por lo que se esconde para que no lo vea. En su mirada hay malicia, como si fuera una fiera acechando a su presa.

Efraín exige a Ornela que le diga en donde ha estado. Ella asegura que caminó por las tierras y se perdió. Toma un baño y mientras lo hace Efraín no deja de pensar en Amapola, por lo que sale de la casa.

Valeria y Larisa se sienten extrañas en el calvario. Creen que Consuelo e Irune no las toleran y eso les puede causar problemas.

En complicidad, Consuelo y Eugenio deciden que vigilarán a Isabela para que ella no sea feliz al lado de Leonel. Los celos de Eugenio cada vez son más grandes.

Franco espera a Graciela en su casa. Se lleva una sorpresa al ver a Miranda, quien se presenta con sus maletas y le dice que vivirá con él. Franco la manda de regreso a casa pues esa noche, precisamente esa noche, ella no se puede quedar con él. La decisión de su prometido la deprime aún más.

Efraín busca a Amapola. La Faraóna le exige que se marche y le oculta que la mujer no está. Él la amenaza pero la Faraóna no le tiene miedo. Efraín estalla asustando a la Covadonga. Se marcha asegurando que Amapola es suya y que nadie se la va a quitar.

Débora se cerciora de que Luciano esté dormido. De inmediato sale de la cama ya lista para partir, silenciosa. Su marido no se da cuenta por lo que sale de inmediato. Sube a su automóvil y se marcha.

Aldo encuentra a Amapola en el agua y de inmediato la saca de la laguna. La recuesta dentro de su camioneta y allí los dos se besan. La lleva de regreso a casa, donde la Faraón ale asegura a la mujer que si Efraín la descubre, la matará.

Débora llega al departamento de Franco. Se sorprende al ver ahí a Graciela. La mujer pregunta en donde esta el hombre y Franco la sorprende, asfixiándola con una bolsa de plástico. Débora muestra resistencia a morir y entonces Graciela la golpea en la cabeza fuertemente hasta matarla. Los dos se llevan a Débora y l arrojan metida en su propio auto a un barranco. El auto estalla.

Efraín llega a casa furioso. Ornela le pregunta que pasa pero él no hace más que ofenderla. Se desnuda y la hace suya por la fuerza, sin sospechar que su mujer ya tuvo relaciones con Yago. El repudio de Ornela hacia su marido cada vez es más grande.

AGOSTO 2010. Isabela habla con sus padres, quienes le piden que si no se siente a gusto en El calvario, vaya a vivir con ellos, sin embargo Isabela cree que con Eugenio a su lado las cosas estarán mejor en la hacienda, donde todos están de su parte.

Leandra descubre que Consuelo desea destruir a Isabela. Consuelo se sincera y asegura que lo logrará, pues no hay nadie que se lo impida.

Antulia pregunta a Leonel si aún está enamorado de Isabela. Él trata de negar que sea cierto pero la mujer le asegura que lo sabe, por lo que le recomienda que se decida a reconquistarla y a liberarla del yugo de Eugenio.

Irune se siente mal. Consuelo le pide que se unan para hacerle la vida imposible a Isabel ay su hija. Irune está de acuerdo con su madre pues desea verlas lejos para que no le arrebaten su lugar en el calvario.
Leandra teme ser encontrada por Ramiro, el hombre del mercado.

Eugenio despierta y no encuentra a Isabela, a quien llama a gritos. Consuelo acude a él pues Isabela está en el jardín conversando con Leandra. Consuelo trata de llenarle la cabeza de ideas. Eugenio desespera y llora por no poder caminar ni ver. Isabela aparece y los ve tomados de la mano.

Aldo tiene un enfrentamiento con Efraín, quien lo cuestiona sobre su vida. Aldo asegura que no tiene porqué dar explicaciones de lo que hace. Nina y Sandro aseguran a Efraín que si Aldo está alejado de él es porque Ornela así lo ha formado.

Consuelo e Isabel a discuten pues Isabela ha decidido que se contratará a una enfermera para cuidar a Eugenio, quien se niega. Isabela está decidida y asegura que se hará lo que ella decida pues Eugenio no está en condiciones de exigir nada.

Franco despierta, aterrado y sudado. En su mente está la imagen de Débora, ya muerta. Decide ponerse de pie, desnudo. Se lava la cara en el lavabo. De mira en el espejo, asustado. El mido comienza a apoderarse de él.

Efraín le cuenta a Yago que Ornela se le perdió durante la noche, por lo que le pide que se encargue de estar con ella y vigilarla, por lo que Sandro se hará cargo de sus asuntos. A Yago no le parece mal la idea. Efraín no sospecha que su hombre de confianza es el amante de su esposa.

Consuelo amenaza a Isabela con destruirla si se lo propone. Isabela asegura estar preparada para cualquier cosa. En su soledad, llora por lo que se avecina.

Jerónimo pide a Valeria y Larisa que sean amigas de Irune. Las tres aceptan la oferta pero Irune no está dispuesta.

Aldo cuenta a Ornela estar ilusionado con una muchacha de Santa Rosa del Puerto. Ornela aconseja a su hijo que luche por el amor si ella es una buena muchacha.

Eugenio llora y asegura a Dinora que Isabela no lo quiere y que ahora está más que decidida a volver con Leonel, quien no la deja en paz. En el corazón de Dinora comienza a despertar nuevamente cierto rencor hacia Leonel.

Por su parte, Isabela habla con Jerónimo sobre su situación. Jerónimo le pide que no tema pues en él siempre va a encontrar un gran apoyo.

Valentín sacará a pastear a las reces. Ezequiel se lo prohíbe y es él quien las lleva. Las abandona y Efraín, acompañado de Yago, las encuentra. Decide que aprovechará que la suerte está de su lado, por lo que las envenena.

Destruida, Ornela retoma la bebida y Nina se burla de ella, asegurándole que el vicio jamás la abandonará. Ornela asegura a su suegra saber que su marido, el padre de Efraín, era alcohólico y la maltrataba. Nina se sorprende ante lo que Ornela le dice.

Luciano descubre que su esposa no  aparece. Espera casi todo el día, preocupado, sin poder encontrarla en ninguna parte. Se lleva una terrible sorpresa cuando le informan que está muerta debido a un accidente.
Valeria y Larisa conversan sobre el amor. Las dos se sorprenden al ver en las caballerizas a Valentín, con el torso al descubierto. Él les pregunta que se les ofrece y Larisa, atrevida, le pide que las enseñe a montar o les muestre el pueblo. Valentín les promete que así será y Valeria se siente avergonzada.

Ezequiel busca a Efraín en Los Aparecidos. No lo encuentra y habla con Sandro, a quien le dice que Leandra sabe de su relación con Irune. A Sandro eso no le importa. Él está dispuesto a todo por el amor de esa mujer.

Isabela camina por la playa. Es sorprendida por Leonel, quien le pide que no se resista y acepte que aun se aman. Leonel la besa y ella pone resistencia pero termina cediendo, demostrándole a Leonel que todavía lo ama.

Eugenio se promete que volverá a caminar y se llevará a Isabela lejos, donde nadie los pueda volver a encontrar.

Ezequiel descubre unas reces muertas. En voz alta menciona que Efraín se le adelantó, aunque él quiso avisarle de la oportunidad. No sospecha que ha sido visto y escuchado por Porfirio, quien le comunica a Roque lo que ha sucedido, sin echar de cabeza al padre de su nieto.

Rosenda se queja con Valentín acerca de Leandra, a quien no tolera. Carmela asegura a la muchacha que, por tener la boca abierta, un día se meterá en serios problemas.

Sandro pide a Irune que no se vean más en el calvario. A ella no le importa lo que los empleados sepan, pues ella se encargará de mantenerlos callados.

En el pueblo, la Faraóna se entera de algo que la estremece: Aldo es hijo de Efraín. De inmediato acude a Amapola y le exige que termine su relación con el muchacho pero la sorprende precisamente en los brazos de Efraín. Entonces La faraóna le advierte a Amapola que, si se mete en problemas, la quiere fuera de la Luciérnaga.

Jerónimo y Leonel se encuentran molestos por lo sucedido a sus reces. Leonel culpa a Ezequiel de lo sucedido, por su distracción.

Haydee se presenta en el calvario, invitada por Consuelo, con la única finalidad de molestar a Isabela. Lo logran, hasta hacerla llorar y burlarse de ella.

Aldo busca a Amapola en La luciérnaga. Faraóna lo corre asegurándole que su relación con Amapola los pone en peligro a los dos. Amapola, al verlo marcharse, reclama a faraóna lo que ha hecho. Se encierra en su habitación y se niega a trabajar, pues está herida. La faraóna entonces le confiesa que Aldo es hijo de Efraín.

Graciela visita a Franco, nerviosa. Los dos creen que deben huir pues es lo que les conviene. Graciela quiere que Franco plante a Mirando pero él se niega pues sin Débora se ha quedado sin lujos y riquezas. Son sorprendidos por Ivonne y Miranda, quienes cuentan de los planes de boda, la cuál está más cerca. Ivonne se da cuenta de que entre Franco y Graciela hay algo y más tarde se lo hace saber a Miranda, quien, ingenua, asegura que Graciela y Franco son grandes amigos.

Ezequiel pone las cosas claras a Porfirio, quien asegura que él sabe que tiene vínculos con Efraín Montenegro. El hombre asegura a su suegro que, si lo delata o se lo cuenta a alguien más, será capaz de matar. Porfirio, aún así, le cuenta sus sospechas a Carmela, quien le pide que calle para proteger a Valentín.

Leandra tiene un altercado con Rosenda, quien intenta golpearla, siendo sorprendida por Valentín, quien le asegura que si insiste en causar problemas, le echarán de la hacienda.
Amapola asegura que pase lo que pase ella luchará por Aldo, ya que es el único hombre que la ha tratado como mujer y no como una cualquiera.

Leandra vuelve a descubrir a Irune con Sandro. Le asegura a la muchacha que sus raíces son malas y le deja saber que fue una hija no deseada y que tiene las mismas agallas del hombre que mancilló a Consuelo. Irune enfurece.

Isabela desea pasear por el jardín. Se sorprende al darse cuenta que Eugenio ha logrado ponerse de pie por si mismo. Lo felicita y cuando intenta salir él se lo prohíbe.

Irune exige a Consuelo que le diga quien fue su padre. Las dos mujeres están muy nerviosas. Leonel y Jerónimo, así como Dinora, acuden al lugar para saber qué es lo que sucede. Irune insiste en saber la verdad pero Consuelo calla. Leandra aparece preguntando qué sucede y Consuelo la abofetea muy fuerte, sorprendiéndolos a todos. La corre y asegura a todos detestarla. Leandra decide salir de la habitación para marcharse. Jerónimo le asegura a Consuelo que si no le piden perdón a Leandra, tanto ella como Irune, entonces ¡ellas dos también se largan de la hacienda! Consuelo pide perdón a Leandra, pero entre sí jura que la destruirá a como de lugar, pues su odio hacia ella ha crecido.

Ezequiel nada en la laguna, desnudo. Recuerda que Porfirio sabe sus secretos por lo que promete que lo eliminará, pues es el anciano… o él.

El padre Refugio llama a Nina, a quien le pide apoyo para su próxima Kermés. La mujer asegura enviar un cheque. Se queja a colgar, sorprendiendo a las sirvientas, quienes no pueden creer que siendo la mujer tan católica, blasfeme de esa manera.

Ornela se arregla para salir. Efraín se sorprende al ver lo hermosa que aún es. Ante el rechazo de la mujer, no hace más que ofenderla. Ornela sale de la habitación y es vista por Nina y Sandro, quienes también se burlan de ella.

Isabela habla con Jerónimo, quien le promete que, aunque Eugenio estalle, si ella es sincera y le habla siempre con la verdad, no dudará en ayudarla. Isabela agradece el apoyo de su suegro.

Accidentalmente, Amapola y Ornela se cruzan en la iglesia. Ornela habla con el padre Refugio de su decisión de dejar el alcohol y ser feliz a pesar de Efraín, mientras que Amapola, destruida, le confiesa al padre estar enamorada del hijo de su amante. El sacerdote la persuade de romper con ese lazo pues el romance con Aldo no lo vendría nada bien. Refugio se asombra al saber que el amante de Amapola es Efraín Montenegro.

Sandro habla con Ezequiel acerca de sus presencias en El calvario. Ezequiel le aconseja al joven hombre que se aleje de los Peñalver pues una vez lo dejó escapar pero quizás en un futuro no esté en sus manos el dispararle. Sandro no hace caso seguro de su astucia.

Aldo pide a Efraín que cambie su actitud hacia Ornela. Al saber que su hijo está del lado de la madre, Efraín le advierte que si sigue así, la pasará mal.

Leandra recibe una llamada de Ramiro, quien le asegura tenerla muy bien localizada. Leandra, asustada, no sabe qué hacer. Lo que si sabe es que nadie debe enterarse de sus secretos.

Larisa se encuentra con Leonel, a quien le pide que le muestre algo de la hacienda. Él las lleva a las dos a las caballerizas, donde se encuentran con Valentín, a quien Leonel le pide que las ayude a montar. Valentín lo hace y da a Valeria el caballo de Irune, quien los descubre y arma un lío asegurando que ese caballo es suyo. Ante sus insultos, Irune y Larisa se hacen de palabras y como Irune cachetea a las dos muchachas, Larisa se abalanza contra ella, poniéndola en su lugar a golpes y diciéndole unas cuantas verdades. Valentín y Ezequiel las separan. Irune jura que se vengará de las muchachas aunque sea lo último que haga en la vida.

Eugenio desea saber de Miranda pero no se pueden comunicar con ella. Él insiste en atosigar a Isabela con sus ideas. Ella evita provocarlo pues desea estar tranquila pero Eugenio está seguro de sus sospechas.

Franco pide tiempo a Miranda pero ella se niega y sospecha que él ya no se quiere casar. Par ano herirla ni irritarla, el decide seguir con los planes de boda.
Davinia habla con Graciela, a quien le pide que olvide a Franco. Le dice que se sabe que Débora murió. Histérica, Graciela estalla contra su madre, mencionando haberse desecho de una mujer, por amor. Davinia se asusta.

Leandra le pide a Jerónimo que le de permiso de ausentarse de la hacienda por unos días, argumentando que tiene un pariente enfermo. Jerónimo accede y después habla con Dinora y Carmela, quienes también desconocían que la mujer tuviera familia. Creen que a pesar de tenerla en casa durante muchos años, aún no saben nada de ella.

Aldo sufre por el amor de Amapola. Ornela le aconseja que no se deje llevar por lo que le digan, ni las amenazas, y luche por el amor de quien ama.

Roque se sincera con Consuelo y le pide que formalicen su relación para no tener que ocultarse. Consuelo asegura no poder ya que Eugenio está de vuelta y tener esperanzas con él. Roque trata de convencerla de que es nunca será posible y le pide que le corresponda a él pero Consuelo se niega. Roque le pone entonces un límite pero ella prefiere terminar toda relación con él, por lo que Roque sufre por el amor que siente hacia Consuelo.

Dinora e Isabela informan a Eugenio que el ortopedista que lo ayudará llegará muy pronto. Él se niega y cuando Isabela trata de hacerlo entrar en razón él solamente la ofende por lo que ella corre a su habitación a llorar, segura de no poder soportar más. Asegura a Carmela ya no amar a Eugenio y la mujer, segura, le pregunta si alguna vez lo amó. Isabela evita contestar.
Artemio está seguro de que Leandra lo ayudará económicamente con tal de no ser descubierta, por lo que se siente feliz. No sospecha que Leandra planee eliminarlo.

Consuelo pide a Leandra un consejo pues no sabe si corresponderle a Roque o no. La mujer le avisa que se irá y le aconseja que haga lo que tenga que hacer pero que siempre se cuide de Irune, la cuál es perversa, como sus origenes.

Casimiro y Adelina son el alcalde y la primera dama del pueblo. Él es un hombre convenenciero y tortura terriblemente a Marité, a quien tiene sometida en un régimen católico y no deja enamorarse. Marité desea colaborar para la kermés de la iglesia, en el puesto de venta de besos. Casimiro se niega rotundamente pues para él la decencia es lo más importante aunque su hija ya tenga 24 años.

Mariela y Antulia visitan a Dinora con el pretexto de ver a Isabela, quien le dice a su madre que ya no resiste más. Mariela le pide a su hija que aguante para no verse cruel ante los Peñalver y, cuando Eugenio esté completamente bien, se divorcie de él.

Antulia y Dinora, en compañía de Consuelo, hablan de los Montenegro. Antulia asegura que la esposa del dueño no lo pasa nada bien con el hombre con el que hace años se casó. Consuelo asegura que quizás por ser la segunda esposa solamente está pagando el precio de su ambición. Antulia le responde que ambas pagan lo mismo, pues Consuelo también tiene que lidiar con una hija ilegítima de la que nadie sabe quién sea el padre.

Leonel visita a Casimiro, a quien asegura que Efraín está detrás de todas las desgracias del Calvario. Casimiro le promete que hará algo para encontrar a los responsables.

Leandra prepara sus maletas. Está dispuesta a irse unos días. Es sorprendida por Consuelo, quien asegura tener que hablar con ella. La mujer se sorprende cuando Consuelo le pide que la aconseje pues no sabe si obedecer a la razón o al corazón. Leandra le pide que acepte el amor de Roque pero se cuide de Irune, la cuál es mala, como sus orígenes.

SEPTIEMBRE 2010. Irune advierte a Valeria y Larisa que, si no se van pronto de la hacienda, entonces sí tendrán problemas pues ella es una enemiga implacable.

Abigaíl regresa de España y Miranda se alegra de volverlo a tener cerca. Dice a su hermano que sus padres están en Santa Rosa. Ivonne alienta al muchacho para que visite a sus padres en el pueblo pero Miranda cree que no tiene sentido ir a ese lugar. Cuando Franco se presenta, Abigaíl se sorprende con la belleza del hombre.

Aldo y Amapola se besan apasionadamente sin sospechar que Efraín Montenegro se acerca manejando su camioneta. Covadonga, que camina por la calle y se da cuenta de ambas cosas, apresurada, cruza la calle, haciendo frenar a Efraín. La mujer finge haberse impactado contra la camioneta por lo que cae al suelo, alarmándolos a todos. Tanto Aldo como Amapola estremecen al ver a lo lejos al hombre, enojado por lo sucedido. Covadonga se pone de pie con ayuda de Amapola. Deja a todos en el borlote y camina hacia la luciérnaga, entrando quitada de la pena, confundiendo a los demás.

Efraín y Ezequiel se encuentran y hacen un trato para dañar a los Peñalver. Ninguno de los dos sospecha que Porfirio los vigila.

Isabela y Dinora hablan sobre Leonel. Isabela asegura que él es solo un viejo recuerdo del pasado pero nada más. Dinora le cree, asegurándole que siempre la va a apoyar.

Efraín y Sandro hablan del trato con Ezequiel sin sospechar que Ornela los está escuchando. Ella a la vez es sorprendida por Nina, quien tras correrla, al igual escucha los perversos planes de su nieto e hijo, tras la puerta.

Fernando Salazar llega al Calvario para hacer chequeos a Eugenio, quien parece estar ansioso por recuperarse. Eugenio asegura que cuando suceda eso, la vida de Isabela cambiará.

Amapola sufre por amar a Aldo y no poderle decir que es la amante de su padre.

Ornela se encuentra con Yago, con quien hace el amor en ausencia de su marido. Sandro no la encuentra en casa y entonces confirma que tiene un amante.

Todos los Peñalver cenan en familia. Allí Leonel deja notar sus sentimientos y eso pone intranquila a Isabela, quien tiene problemas con su marido por eso.

Valeria está preocupada por sus padres. Cree que Isabela esconde algo que no le ha dicho nunca. Larisa le propone que se olvide de ello y se concentre en coquetear con Valentín.

Aldo sorprende a Amapola con unas rosas, escabulléndose en su habitación por un balcón. La mujer se alegra de verlo y ambos son sorprendidos por La Faraóna, quien le pide a Amapola que se arregle pues “alguien” la espera en la cantina. Aldo le suplica a su amada que no vaya pero ella debe hacerlo. La Faraóna aprovecha para decirle al muchacho que peligra al permanecer al lado de la cabaretera, quien le pide que se olvide de ella y no la vuelva a buscar jamás.

Dinora presiona a Leonel para que éste se case con Haydee. El hombre se niega rotundamente y es apoyado por Jerónimo, quien asegura que Haydee es solamente una cazafortunas que hace años les hizo un favor al irse y ahora les estorba, al haber regresado.

Roque es sorprendido en casa por Ezequiel, quien le pide que hablen y le confiesa estar liado a Efraín Montenegro. Bajo amenazas, le pide que coopere para que Montenegro se apodere de las tierras de los Peñalver.

Efraín besa apasionadamente a Amapola en la cantina, donde se enfrenta a La Faraóna, quien le deja saber cuanto lo desprecia. Amapola accede a bailar con él sin poder olvidar a Aldo.

Decepcionado, Aldo acude a la playa, donde se despoja de las ropas para sumergirse en el mar. Se queda dormido en la arena, donde amanece igual de triste.

En una pensión, Ramiro descubre a Leandra, quien le dice al hombre que ya ha renunciado a su trabajo, por lo que él no la puede amenazar más. Ella emprende un viaje hacia su pueblo, en la montaña. Él la sigue a escondidas.

Sandro reclama a Ornela su ausencia y promete desenmascarar su infidelidad ante Efraín. Ella a segur ano temerle y le aconseja que no diga nada pues si él dice algo ella le contará a su padre que la espía mientras se baña. Él no niega y entonces discuten. El intenta golpearla pero desiste.

Efraín hace suya a Amapola. Ella sufre terriblemente pues se siente sucia ya que está perdidamente enamorada de Aldo.

Irune, enojada, espera con ansias a Sandro en la laguna pero él jamás llega.

Isabela y Leonel se encuentran en la cocina. Ella le riega la leche encima por lo que lo limpia. Acuden al cuarto de lavado donde ambos se besan con pasión.

Roque es amenazado por Efraín, quien le asegura que, si no lo ayuda, lo matará.

Amanece e Isabela despierta en los brazos de Leonel por lo que, preocupada, escapa a su habitación donde encuentra a Eugenio dormido por lo que se mete a bañar. Al salir Eugenio, quien no dormía, le reclama el haber pasado la noche fuera de su cama y asegura saber con quién lo hizo.

Valeria y Larisa buscan a Valentín, a quien le preponen limpiar la cancha hípica para usarla. Lo hacen y Valentín no deja de mirar con atracción a Valeria, quién se siente atraída a él. Larisa se lo dice, y le asegura que tarde o temprano va a terminar por andar con el empleado.

Irune nota extraño a Roque, quien asegura estar solamente desvelado. El hombre se lleva una sorpresa al verse con Consuelo, pues esta le asegura estar dispuesta a ser su novia formal sin importarle lo que los demás le digan.

Irune se presenta en Los Aparecidos y aunque Tita trata de impedírselo, entra. Se enfrenta a Ornela, a quien le exige que le diga a Sandro que de la cara. La mujer la corre e Irune sale furiosa. Yago la observa desde lejos.

Valentín lleva a Valeria a la laguna. Allí los dos conversan hasta quedar muy cerca y estar a punto de besarse. Ella se arrepiente y él le pide disculpas que Valeria no le da.  La muchacha monta su caballo y se marcha.

Amapola no quiere despertar, se siente fatal. Llora ante Covadonga por el amor que siente por Aldo. Esta le aconseja que, si en verdad lo ama, entonces deje de quejarse y en verdad luche por él.

Rosenda se insinúa a Valentín, quien nuevamente la rechaza. La muchacha sabe que él se ha olvidado de Irune y ahora se ha ilusionado con Valeria, por lo que promete que él será para ella lo quiera o no.

Adelina y Trancito tratan de controlar a Marité, quien llora y berrea por no tener permiso para vender sus besos en la kermés del pueblo. Casimiro las descubre y asegura que así su hija reviente, no tiene ese permiso.

Ivonne muestra a Miranda los planos de un proyecto que le ofrecen. Miranda no sabe si aceptar pues no quiere separarse de Franco. Ivonne deja entrever que entre Franco y Graciela hay una relación que  va más allá de la amistad.

Eugenio comienza a caminar por los jardines de la hacienda. Habla con Isabela y Dinora quien deja saber que Irune no le agrada por ser alguien que le recuerda el pasado. Asegura que sería feliz si Irune y Consuelo se fueran de la hacienda, aunque prometiera a Eduviges velar por su hija.

Efraín Recibe a su gran amigo y socio Alexis, a quien confiesa que Sandro es su mano derecha y querer integrar a Aldo en sus negocios sucios.

Ornela pregunta a Sandro cual es su verdadera relación con Irune pero éste niega que Irune sea algo suyo. Cuando Ornela le asegura saber lo que sucede y entrar a Efraín, el hombre aparece exigiendo que se le diga de qué se tiene que enterar. Sandro decide salir y no responderle a su padre. Ornela hace lo mismo.

Larisa da un paseo en el Pueblo con Leonel y se lo cuenta a Valeria, quien le dice lo ocurrido con Valentín. Valeria cree que será mejor alejarse del empleado pues no quiere tener amoríos con él.

Ezequiel molesta a Valentín, quien se baña en los lavaderos. El muchacho pide que no lo moleste. Se va y entonces Porfirio habla con Ezequiel, asegurándole saber que se trae algo entre manos con Efraín. Ezequiel amenaza de muerte al anciano.

La ambiciosa Mariela sorprende a Evaristo, a quien le asegura que Isabela los ayudará económicamente si están de su lado.

Jerónimo se sorprende por el consejo de Roque para que venda las tierras del calvario. Se da cuenta de que al hombre algo le sucede.

Leonel busca a Isabela y la besa. Ella le pide que tenga cuidado pues si los descubren, muchos problemas se desatarían. Al darse cuenta de que a Leonel no le importa nada, le pide que entonces no se vean más.

Abigaíl le propone a Miranda que vayan al Calvario, pues quizás allí encuentren algo que los haga unirse a sus padres. Miranda se niega asegurando no tener nada que ver con ese lugar.

La cena de los Buendía resulta un holocausto pues ni Marité ni Adelina desean probar bocado. Casimiro pregunta qué es lo que pasa y Adelina le jura que si él no da su consentimiento para que Marité venda besos en la kermés, entonces Santa Rosa se quedará sin primera dama puesto que ella lo abandonará. Las dos mujeres se ponen de pie se marchan. Casimiro, atragantándose, es socorrido por Trancito, quien le da un vaso de agua para que se calme y al no conseguirlo le pega fuertemente en la cabeza, por lo que el hombre escupe lo que tenía atorado, muy enojado.

Leonel cena con Haydee, quien le arma un escándalo al escuchar que él jamás se casará de ella porque aún sigue enamorado de Isabela.

Eugenio e Isabela hablan tranquilamente al no poder dormir. Él le pide que le lleve más agua por lo que ella acude a la cocina, donde nuevamente Leonel la encuentra. Ambos están a punto de besarse pero Eugenio llama a su esposa a gritos. Le pregunta donde estaba y ella no dice nada. Él sospecha que se ha visto con Leonel pues puede oler en ella el aroma de él.

Efraín se presenta en La luciérnaga y exige ver a Amapola pero ella se niega. El hombre sube hasta su habitación y le exige que cante y se vista para él. Amapola le dice que ella jamás volverá a cantar y que él, por muy poderoso que sea, no está en su hacienda para obligarla. Él intenta hacerlo y entonces ella lo enfrenta y le confiesa que está enamorada de otro hombre al que desea serle fiel. El se burla de Amapola y de un golpe la arroja a la cama, abusando de ella.

Leandra camina por la montaña en medio de la oscuridad. Ve luces a lo lejos y pide fuerzas a Dios para llegar a aquella localidad.

La faraóna se da cuenta de que Efraín ha abusado de Amapola por lo que cuando él se marcha ella y Covadonga acuden a la mujer, quien ha decidido encerrarse bajo llave y no hablar con nadie. Está perturbada.

Eugenio E Isabela discuten por lo que ella se va a dormir a la sala. Allí se encuentra con Leonel, ante el cual llora para después los dos besarse llenos de pasión.

Efraín jura que cuando se entere quién es el hombre que le arrebató el amor de Amapola, lo asesinará.

Amanece y al no saber nada de Amapola, La Faraóna teme a que Efraín le haya hecho algo. Jura que si ese hombre le hizo algo a su amiga, a ella no le importaría ir a la cárcel con tal de matarlo.

Leonel habla con Eugenio, al que le pide  que le diga porqué huyó con Isabela. Eugenio se deja de rodeos y le  asegura a su hermano que, si lo que quiere es provocarlo para liberar a Isabela de su yugo, entonces tendrá que pasar sobre su cadáver.

Isabela visita a sus padres, con quienes habla de su situación familiar. Evaristo aprovecha para pedirle a su hija perdón por el daño que le hizo al casarla con Eugenio.

Dinora confiesa a Carmela estar interesada en que Leonel se case con Haydee ya que sospecha que él es un peligro para la relación marital de Eugenio. Carmela cree que Isabela también está enamorada de Leonel y que Haydee no podrá salirse con la suya.

Ornela despierta y se mete al baño. Al salir se topa con Sandro, quien solo está envuelto en una toalla a la cintura y la pone nerviosa. Le pregunta que quiere y él no se contiene más y decide atacarla. Afortunadamente son sorprendidos por Yago, quien defiende a la mujer y la libra de ser violada. Los dos hombres peleana golpes y son sorprendidos por Nina, quien se altera al ver que su nieto está siendo golpeado por el capataz. Ezequiel entra en ese momento y los separa. Sandro sale de la habitación y discute con Nina, quien le exige que le diga qué es lo que estaba sucediendo. Él simplemente decide salir de la hacienda.

La Faraóna y Covadonga descubren a Amapola golpeada, por lo que se alarman. Faraóna jura que Efraín Montenegro pagará tarde o temprano por sus fechorías.

Leandra llega a su destino, donde se encuentra con Nazaria, a quien le cuenta qué ha hecho con su vida desde que se marchó. También le advierte que Álvaro la sigue para extorsionarla, por lo que le implora ayuda para deshacerse de él.

Consuelo confiesa a Irune ya no estar enamorada de Eugenio, pero aun así sentir complicidad, pues en el fondo desea destruir a Isabela.

Ivonne y Abigail hablan de Isabela y Eugenio. Saben que ella nunca ha sido feliz al lado de él.

Yago aconseja a Ornela para que diga a Efraín lo sucedido con Sandro pero ella cree que su marido jamás le creerá.

Aldo casi atropella a Valeria y Larisa, quienes le dan la espalda por lo que no se reconocen.
Haydee visita a Dinora para pedirle que la ayude a casarse con Leonel.

Antulia y Refugio discuten por la situación económica de la parroquia. Adelina los sorprende y le pide al padre que la ayude a convencer a Casimiro para que Marité venda besos en la kermes. Ante la negativa del sacerdote, Antulia jura que ella lo hará.

Sandro nada en la laguna, es sorprendido por Irune, quien con sus palabras de recelo y su impertinencia, hace que el joven hombre se marche furioso.

Isabela pide a Leonel que se traten con cordialidad y se olviden de seguir con sus encuentros accidentales pues ella debe sacrificarse por su familia. Él logra desahogarse con Roque, quien le aconseja que se olvide de su cuñada si en verdad la ama y no quiere hacerle daño.

Efraín y Alexis hablan con Casimiro, a quien le aseguran que si los ayuda en sus negocios, se llevará una gran tajada de dinero. Al salir los hombres, Antulia sorprende al presidente, a quien pone en su lugar hasta que éste accede a dar permiso a Marité, su hija, para colaborar con la iglesia en la kermés.

Fernando aconseja a Isabela para que acceda a los caprichos de Eugenio, pues sabe de lo ocurrido en el pasado y los temores del hombre en el presente. Isabela le ruega que no se meta en lo que no le importa.

OCTUBRE 2010. Graciela y Franco hacen el amor y se preguntan porqué nadie sospecha nada del asesinato de Débora. Creen que la suerte está de su parte.

Dinora le pide a Isabela que, durante la cena, le pida a Leonel que se marche para siempre de la hacienda. Isabela se asombra ante la petición y se niega, mas Dinora le asegura que Leonel debe casarse con Haydee y olvidarse de sus relaciones con ella, con Isabela. Indignada, Isabela se marcha negándose rotundamente a hacer lo que su suegra le pide. Carmela asegura a Dinora que Haydee solo le ha llenado la cabeza de ideas para confundirla.

Ornela se emborracha para olvidar y Nina la ataca, asegurándole ser una mala mujer y la acusa de habérsele insinuado a Sandro, jurándole que Efraín lo va a saber.

Irune busca a Sandro en Los Aparecidos y le ruega que hablen. Él la trata con desdén y la jalonea. Ella se marcha llorando.

La Faraóna arma un escándalo en la calle a Efraín, quien al querer enfrentarla se detiene por la voz del pueblo, que al parecer está en su contra. Ella le advierte que si se atreve a poner un pie en su cantina, lo matará.

Valeria pide a Valentín que la lleve a la Luciérnaga pues desea divertirse. Él se niega y para convencerlo ella le hace cosquillas. Accidentalmente quedan de frente, muy cerca y se atreven a darse un fuerte beso de amor. Mas tarde ella se lo cuenta a Larisa y las dos festejan llenas de felicidad.

Luciano Longoria visita el edificio en que se encuentra el departamento de Franco. Por medio del conserje se entera de que su esposa tenía un amante.
Antulia descubre que Consuelo hace visitas a Roque.

Dinora confiesa a Jerónimo estar preocupada por Eugenio y Leonel y cree que Isabela ya no ama a su hijo. Jerónimo le asegura que sus hijos ya son dos hombres que deben arreglar sus asuntos por si mismos, por lo que ellos no se deben entrometer.

Irune llega furiosa a casa y trata a sus tíos con frialdad. Leonel asegura que a lo mejor tiene un problema pero Larisa y Valeria creen que ella de por si es así. Leonel insiste en defenderla y entonces Eugenio, confesando que Consuelo es capaz de todo por salirse con la suya, fue capaz de reaccionar contra su madre en el pasado. Calla, confundiéndolos a todos.

Marité se alegra cuando Casimiro le concede permiso para ayudar a Refugio en la kermés. Pide a Adelina que jamás le vuelvan a enviar a Antulia.

Nina está a punto de contar a Efraín lo sucedido con Ornela y Sandro pero éste aparece y asegura que todo fue una confusión de Nina, quien, por odiar a su nuera, siempre lo confunde todo.

Aldo busca a Amapola y le pide que sean novios. Ella se niega pero cuando él se arrodilla no le queda más que aceptar.

Luciano contempla un arete de su esposa que encontró en el departamento de Franco. Se lo muestra a la sirvienta, quien le asegura que Débora llevaba puestos esos aretes la noche en que murió.

Efraín y Ornela discuten. Ella asegura que él solo tiene dinero pues como hombre no sirve. Él, para demostrárselo, la viola. Ella, al amanecer, se mete a la tina del baño, perdida dentro de si misma.

Valentín sueña con el amor de Valeria. Ezequiel se ríe de él.

Tita y Macaria hablan de los gritos que se escucharon durante la noche. Temen que Sandro haya culminado lo que no pudo durante el día. Eso alarma a Yago, quien entra a la hacienda de inmediato y busca a su amada, a la que encuentra como muerta dentro de la tina. La saca de inmediato y la hace reaccionar y ella le dice que Efraín culminó lo que Sandro no pudo.

Antulia cuenta a Refugio que Isabela ama a Leonel y que Consuelo se ve a escondidas con Roque, el administrador de El Calvario.

Irune y Sandro hacen el amor, son sorprendidos por Valeria.

Miranda insiste en no querer que su madre esté presente en su boda, Ivonne le asegura que al despreciar a Isabela se está perdiendo de compartir cosas con un ser humano excepcional.

En la iglesia, Isabela y Dinora acomodan flores en el altar. La mujer aprovecha para reclamara su nuera el no haber pedido a Leonel que se marche de la hacienda.

Haydee y Consuelo hablan de cómo separar a Leonel de Isabela. No se dan cuenta de que Eugenio las espía.

Antulia cuenta a Isabela y Dinora que un casino se abrirá en el pueblo y que no duda que algo turbio haya detrás de ello. También insinúa que Eugenio prohíbe a Isabela salir de la hacienda incluso para visitar a sus padres. Dinora lo niega rotundamente asegurando que Isabela es libre de salir cuando quiera.

Rosenda advierte a Valeria que se cuide de Valentín, el cual solo enamora a las muchachas del pueblo yt tras salirse con la suya las abandona. Valeria la pone en su lugar por meterse en lo que no debe.

Amapola decide regresar a trabajar, esta feliz, contenta. Eso alegra a Faraóna y Covadonga a quienes confiesa que es la novia de Aldo. Faraóna entonces se molesta y le advierte que se seguirá metiendo en problemas.

Leonel exige a Roque que le diga porqué desea que vendan las tierras a los Montenegro. Roque está a punto de decírselo pero interrumpe Haydee, quien pide hablar a solas con Leonel para reclamarle sus desprecios y todo para tener amoríos con Isabela. Leonel niega rotundamente lo que la mujer dice pero Haydee jura estar convencida de todo y culpa a Isabela de su rompimiento con él. Leonel defiende a Isabela.

Dinora siente angustia por lo que pueda suceder entre sus hijos. Carmela solo le aconseja que le de tiempo al tiempo.

Eugenio habla con Isabela de la boda de Miranda y lamenta no asistir. Eugenio asegura que eso es lo mejor pues a Miranda le daría vergüenza que todos sus invitados supieran que su madre es una golfa que se revuelva con su cuñado. Isabela decide poner fin a los insultos de Eugenio confesándole que siempre ha amado a Leonel, pero que lo ama menos de lo que lo odia a él. Entonces Eugenio la amenaza con decirles a sus hijos que es una golfa. Isabela toma fuerzas y lo abofetea asegurándole que no le permitirá más insultos. Después se arrepiente y le pide perdón pero él sigue insultándola por lo que ella se marcha de su presencia.

Nina intriga contra Ornela ante Aldo, a quien trata de confundir. Él la pone en su lugar y cuando Nina le dice que Ornela sedujo a Sandro, éste aparece y la desmiente, asegurando que está harto de sus intrigas. Nina se alarma al darse cuenta de que sus nietos están en su contra.

Haydee amenaza a Leonel con destruir la reputación de Isabela, quien los sorprende y le exige a la mujer que le diga las cosas de frente pero Haydee no tiene el valor y se marcha. Leonel le cuenta lo que sucede y le dice que es el momento de estar juntos y enfrentar a todos. Isabela se niega y no le contesta si lo ama o no. Lo deja a solas, marchándose también.

Eugenio sufre por el rechazo de su esposa y Consuelo, venenosa, le asegura estar enterada de que Leonel e Isabela no solo se aman, si no que ya han consumado ese amor.

Franco pide a Graciela que no se vean en un tiempo porque no desea que Miranda sospeche que entre ellos existe algo. Ella le pide que desista de casarse y huyan juntos mas él se niega confesándole que, a quien ama, es a Miranda.

Efraín entrega dinero a Ezequiel, quien le propone que maten a Leonel. No se dan cuenta de que Porfirio los espía.

Miranda llama a su padre, al que cuenta de su boda y al que le da la mala noticia de que su último libro no será publicado. También le informa de lo que ocurrió a Débora. Eugenio se molesta.

Faraóna asegura a Amapola que al haberse encaprichado con Aldo, lo único que ha logrado es atraer al diablo a La Luciérnaga.

Isabela llora en la playa. Leonel la sorprende y están a punto de besarse pero ella desiste y sale huyendo.

Efraín discute con su mujer y la golpea. Sandro intercede por ella y Ornela le exige que no la defienda pues él es tan despreciable como su padre. Efraín pide a su hijo que le diga de qué habla su madrastra y entonces Sandro asegura que Ornela solo es una borracha que no merece ser escuchada.

Ezequiel asegura a Leonel estar enterado de que ama a su cuñada. Leonel le exige que se mantenga al margen. Cuando el doctor se va, Porfirio aparece ante el hombre, asegurándole saber que está metido en negocios sucios. Ezequiel entonces jura que sellará la boca del anciano.

Haydee llama a su tía Davinia, a la que asegura estar desesperada y necesitar-la a su lado. Davinia se alegra de saber de ella después de tantos años y jura que la visitará. Ambas comparten un secreto que nadie debe saber jamás. No saben que Graciela las ha escuchado desde otra línea y ha anotado los datos de su prima.

Isabela discute con Eugenio por lo que abandona su habitación, dejándolo solo. Se encuentra accidentalmente con Leonel, con quien habla de sus sentimientos sin sospechar que Eugenio los ha descubierto, aterrado.

El día de la boda de Miranda llega e Isabela lamenta no poder estar al lado de su hija, sin embargo pide a la virgen de Guadalupe que haga feliz a Miranda.

Miranda duda en casarse y tener que abandonar su profesión pero Abigail le hace ver que no tiene porqué hacerlo y que Franco siempre la apoyará.

Aldo ha dormido con Amapola y la sorprende con el desayuno. Ella se siente muy feliz y entonces él le pide que sea su esposa, asustándola. Él cree que la mujer no quiere casarse con él y ésta le explica que deben esperar, pues él lleva las cosas demasiado rápido.

Ezequiel acude a Roque exigiéndole una respuesta para Efraín, Roque asegura no solucionar nada todavía y entonces Ezequiel le jura que si no los ayuda lo matará. Porfirio aparece y corre a Ezequiel. Pide al administrador que no se preocupe pues él está al tanto de todo y Efraín Montenegro no se saldrá con la suya.

Isabela se arregla para ir a la iglesia. Eugenio no hace más que molestarla por lo que ella se marcha al recinto, donde se encuentra con Leonel, con quien se desahoga. Él le habla de sus sentimientos y ella nuevamente lo rechaza.

Ivonne regaña a Miranda por no haber pedido a Isabela que acudiera a su boda y le asegura que Graciela es hipócrita y tarde o temprano le dará una sorpresa.

Franco se arregla para la boda y aparece en su departamento Graciela, quien le asegura que no se casará con Miranda. Ambos discuten y él la saca a empujones de su departamento. Desde afuera, ella llora y asegura amarlo.

Eugenio pide a Irune y Consuelo que sean sus aliadas para separar a Isabela y Leonel. El hombre se estremece cuando Irune le confiesa que ella ha sido testigo de los amoríos de Isabela y Leonel y que Valeria también está enterada. Las noticias enfurecen a Eugenio, quien más que nunca está seguro de que el regresar a el calvario significa la destrucción de su familia.

Isabela se desahoga con Mariela, su madre, a la que asegura no poder más con su matrimonio. No responde cuando Mariela le pregunta si aún está enamorada de Leonel.

Porfirio está a punto de decirle a Jerónimo de los tratos de Ezequiel con Efraín, pero el capataz los sorprende a tiempo, mirando amenazante al anciano, al grado de intimidarlo.

Valeria confiesa a Larisa estar interesada en Valentín. Larisa, por su parte, no deja de despotricar contra Miranda, quien se casa y no tuvo la amabilidad de invitar a los Peñalver para limas asperezas.

Miranda llega a la iglesia luciendo radiante, mientras que Franco, aun en casa, no sabe que hacer, nervioso. Es sorprendido por Graciela, quien luce radiante y le asegura aceptar lo que él desea con tal de que no terminen su relación. Le da una bebida para brindar, en la que pone polvos que lo duermen.

Miranda se preocupa por la desaparición de Franco, quien no contesta el celular ni aparece. Ivonne y Flora se temen lo peor.

Irune busca a Valentín y no lo encuentra. Se topa con Ezequiel, a quien le dice que Valentín esta enamorado de Valeria y jamás tendrá con qué mantenerla. El hombre asegura que a él no me importa lo que los demás hagan y la cuestiona sobre su relación con Sandro Montenegro.

Isabela sufre por el amor que siente hacia Leonel y que debe rechazar por el bienestar de su familia, pues de ella dependen sus hijos y sus padres.

Flora habla con Davinia, quien el cuenta que Graciela se adelantó a la iglesia pero al no aparecer la muchacha, Flora sospecha que algo malo está por ocurrir.

Eugenio trata de hacer sentir mal a Isabela, quien, desesperada, decide dejarlo solo para no pelear. El jura que le hará la vida imposible. Habla con Consuelo, quien le cuenta acerca de Haydee. Eugenio le pide que la invite a la hacienda pues desea que Haydee lo ayude a separar a Isabela y Leonel, como en el pasado.

Antulia aconseja a Isabela que trate de ser feliz. Dinora confiesa a la mujer que está preocupada por la relación entre Isabela y Eugenio. Antulia cree que lo que ocurrió en el pasado se está repitiendo.

Larisa confiesa a Valeria saber que Franco engaña a Miranda con Graciela.

Miranda se encuentra desesperada por la desaparición de Franco, teme a que algo malo le haya ocurrido. Davinia trata de calmarla. Una mujer le entrega a la novia un papel que lee y la aterra por lo que de inmediato sale de la iglesia y se marcha en la limosina, sin dar una explicación. Davinia les muestra a Abigail e Ivonne el papel que puso así a Miranda y estos se sorprenden al leerlo. Culpan a Davinia de lo sucedido.

Isabela tiene un mal presentimiento y Antulia trata de calmarla sin lograrlo pues Isabela sale a las caballerizas en busca de su hija, presintiendo que algo malo le ha sucedido. Valeria aparece confirmando a su madre que no hay nada que temer, mas Isabela cree que entonces Miranda es quien peligra.

Franco despierta en los brazos de Graciela, confundido. Le exige que le diga qué pasó y ella le dice que no hubo boda. Confundido, él le pregunta porqué y se sorprende al ver a Miranda frente a ellos. Miranda les apunta con una pistola y dispara. No atina pero les mete a los dos un buen susto. Los dos amantes tratan de dar una explicación pero Miranda no les da oportunidad y solo les grita cuánto los aborrece.

Abigail e Ivonne buscan a Miranda por todas partes sin poder encontrarla. Temen que haya cometido una locura.

Franco exige a Graciela que le diga qué hizo para que él se quedara dormido. Ella asegura que ahora que Miranda los detesta pueden hacer una vida juntos y olvidarse del pasado pero Franco se niega y le deja muy claro que ya no quiere tener nada que ver con ella pues está más que dispuesto a recuperar a Miranda, a la cuál ama verdaderamente. La corre de su departamento y aunque Graciela llora y suplica que la ame, él se niega.

Consuelo interroga a Irune acerca de sus encuentros con Sandro. Irune se defiende recordándole que ella tampoco tiene la conciencia limpia pues si así fuera, ya le hubiera confesado quién fue su padre.

Eugenio reclama a Isabela tener que ver con Leonel. Ella lo niega todo pero el ciego está completamente seguro, por lo que la insulta. Ella se defiende pero él es más fuerte y ofensivo. Leonel los descubre y decide intervenir, pero lo hace en balde puesto que Eugenio también lo pone en su lugar verbalmente.

*Consuelo e Irune destapan sus trapos delante de su familia. Se revela la verdad: irune es hija ilegítima de Almudena, a la que la muchacha rechaza. La prostituta intenta acercarse a ella pero Irune, desesperada, toma su auto y sufre un accidente en el que pierde la vida mientras que Chelito se entera que su verdadera madre es Leandra. Ambas se perdonan y se van juntas para siempre.

Efraín es decubierto por todas sus fechorías al igual que su hijo Sandro. En un tiroteo con la policía, el hombre muere con los impactos de bala que recibe mientras que Sandro va a dar a prisión, al igual que Yago, quien  confiesa sus crimenes y los de Sandro y Efraín, causando dolor a Ornela, quien decide internarse en una clinica para rehabilitarse de su alcoholismo para rehabbilitarse y enfrentar a Nina, quien no supera la muerte de su hijo y el encarcelamiento de su nieto por lo que, siendo consolada por su nuera, pide perdón a ésta y ambas se vuelven amigas.

Aldo se casa con Valeria a pesar de la oposición de Eugenio, quien finalmente accede a divorciarse de Isabela para que ésta sea feliz con Leonel, mientras que Miranda, sin aceptar lo que sus padres han hecho, decide volver al extranjero, hasta a donde acude a buscarla Valentín, quien le confiesa su amor y la besa apasionadamente.

Isabela y Leonel se casan dispuestos a ser felices para siempre. Mientras ellos sellan su amor en una iglesia, Eugenio se quita la vida, ahorcándose, causando así que el día más feliz de Isabela y su hermano, sea también el más terrible.





FIN






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